Luiz Inácio Lula Da Silva tuvo que postergar ayer el lanzamiento de su programa Hambre Cero, la gran prioridad de su gobierno, que comenzará a aplicarse a principios de febrero, y pedirá al FMI que los 800 millones de dólares que demandará se excluyan del límite de gastos exigido por el organismo multilateral.
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Lula quería lanzar su programa el próximo fin de semana, durante la caravana que realizará junto a varios de sus ministros por algunas de las poblaciones más pobres del país, pero «problemas operacionales» se lo impidieron. José Graziano, ministro de Seguridad Alimentaria y responsable del programa Hambre Cero, afirmó ayer que aún no existe un listado completo de futuros beneficiarios y reveló que tampoco se ha acordado la cifra en dinero que se les otorgará.
Durante el período de transición, Graziano y otros técnicos del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula afirmaron que se movían con la hipótesis de distribuir 50 reales, unos 15 dólares, a través de una «tarjeta-alimentación». Graziano sólo confirmó ahora que ya se decidió que los beneficiarios podrán retirar el dinero de agencias bancarias o casas de lotería, y que deberán rendir sus gastos a un comité que se instalará en cada poblado donde haya familias asistidas. Lula quiere también apoyo del Banco Mundial y del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) para proponerle al Fondo Monetario Internacional (FMI) que los recursos utilizados para el programa Hambre Cero, unos 800 millones de dólares, no sean tenidos en cuenta para fijar el superávit primario.
Brasil acordó con el FMI, al recibir su última asistencia financiera del organismo por 30.000 millones de dólares, un superávit primario equivalente a 3,75 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI), lo que pone un límite muy severo al nivel de gastos del Estado.
•Intereses
Lula también deberá posponer una reunión que quería realizar el sábado en Recife con el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn; y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, que aportan recursos sociales a Brasil. Este último sostuvo que el BID no puede modificar sus tasas de interés, y renovó su deseo de participar en el programa Hambre Cero. Por su parte, Vinod Thomas, representante del Banco Mundial en Brasil, dijo que no hay tiempo para acordar una reunión entre Lula y Wolfensohn para este sábado, y adelantó que la institución no puede alterar las tasas de interés de sus préstamos. «El Banco Mundial tiene un patrón de tasas de interés internacional», afirmó Vinod, que subrayó que, de acuerdo con los estatutos del banco, no se puede privilegiar a determinado país en detrimento del resto.
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