16 de junio 2003 - 00:00

Lula quiere que se fabrique alconafta en la Argentina

Luiz Inácio Lula Da Silva le hizo a Néstor Kirchner, durante la cumbre que ambos protagonizaron en Brasilia, una oferta polémica: que Brasil financie con fondos públicos la reconversión de los ingenios azucareros tucumanos para que éstos produzcan alconafta. Con esto el gobierno brasileño busca destrabar el conflicto más antiguo del Mercosur y uno de los que impiden llamar a este proceso de integración una Unión Aduanera completa. Según la idea, Brasil continuaría subsidiando su producción de azúcar y la Argentina renunciaría a sus reclamos de aplicar un arancel o de denunciar el caso ante la OMC. El problema de la propuesta para Tucumán sería que si bien tendría resultados económicos mejores que los actuales (el azúcar argentino no puede hoy competir en precio con el brasileño subsidiado), pasaría a depender 100% de lo que suceda en el mercado vecino. El tema volverá a tratarse esta semana en Asunción, cuando comience la cumbre de jefes de Estados del Mercosur.

Luiz Inácio Lula Da Silva personalmente se comprometió el miércoles pasado ante el propio Néstor Kirchner, durante la primera cumbre bilateral que los dos jefes de Estado mantuvieron en Brasilia, a estudiar la posibilidad de que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) brasileño financie la reconversión del complejo azucarero de Tucumán. Este se convertiría en fabricante de alconafta con el único fin de exportar este combustible a Brasil, convirtiendo además a la Argentina en su único proveedor externo.

Si finalmente Lula lleva las palabras a los hechos concretos, y siempre que el gobierno de Néstor Kirchner acepte la propuesta que tiene más que ver con la política que con la economía, el gobierno brasileño debería prestarle al argentino no menos de 50 millones de dólares para reconvertir a los ingenios azucareros tucumanos en productores de combustibles en base a alcohol.

Este fue el tercer tema tratado en la cumbre de Brasilia, junto con la creación de un Parlamento para el Mercosur y de la oficialización de la fórmula de «4+1» para negociar dentro del Area de Libre Comercio para las Américas (ALCA); y busca cerrar desde Brasil uno de los capítulos de enfrentamiento entre la Argentina y Brasil más importantes desde que en 1984 comenzó la Unión Aduanera, que por ahora debe calificarse como imperfecta por la persistencia de conflictos como el del azúcar.

La posibilidad de utilizar al brasileño BNDES para financiar exportaciones argentinos había surgido en marzo de este año, durante un viaje que Eduardo Duhalde había hecho a Brasilia y donde Lula habló de esa posibilidad de créditos. No hubo mayores adelantos, hasta la cumbre del miércoles de la semana pasada; cuando al hablar del problema del azúcar Lula (sin consultar a sus asesores) avanzó sobre el tema. De la conversación donde se hizo el ofrecimiento brasileño, surgió virtualmente la aceptación de la oferta por parte del jefe de Estado argentino. Sin embargo, luego aparecieron algunas dudas. La fundamental es si al sector azucarero argentino le conviene este proceso de reconversión. Si bien sería una salida productiva en la actualidad, convertiría a este rubro en 100% dependiente de lo que suceda en la economía brasileña.

El conflicto entre la Argentina y Brasil por el azúcar es tan viejo como el intento de los dos países para integrarse. En el '94 se separó del tratado de Ouro Preto, por las dificultades que presentaba para resolverlo. El último capítulo apareció en febrero de este año, cuando el Senado argentino votó una ley de protección de los ingenios locales, por la cual se aplicaba un arancel a la importación de azúcar desde Brasil; legislación que luego fue vetada por Duhalde.

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