Mucho se ha hablado del manejo poco claro de los planes Jefas y Jefes de Hogar, y de su entrega más por criterios políticos que por necesidad de los beneficiarios. La Universidad del CEMA, en un estudio elaborado sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, cuantificó ahora la magnitud del problema.
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Según se afirma allí, 16% de los dos millones de planes -340.000 subsidios-está adjudicado de modo irregular. La explicación es sencilla: esos beneficiarios habían declarado no estar buscando trabajo a los encuestadores del INDEC, por lo que no corresponde que se les adjudique planes. Resulta penoso pensar que fondos públicos imprescindibles en la actual crisis laboral son jugados de esta manera.