28 de diciembre 2006 - 00:00

Más para el escándalo oficial: ahora Economía culpa a "lobby" de senadores por un cuantioso pago oculto

Este diario lanzó, como primicia (8 de diciembre), el oculto trasiego administrativo que se realizó en el Senado para aprobar un cuantioso pago (578 millones de pesos) al Grupo Greco y otros acreedores de esa empresa, fundida en los años 70. La iniciativa provino del Ministerio de Economía y, como todo proyecto oficial, estaba firmado por el presidente Kirchner y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. En rigor, el pago a Greco se incluía sin precisiones en una emisión de bonos específicos (unos 1.300 millones de pesos) que se disimulaban con subsidios a ex combatientes de Malvinas y familiares de desaparecidos del régimen militar). Si bien el caso despertaba más de una suspicacia por el monto, la antigüedad del trámite y los favorecidos (que no contemplaba sólo a la familia mendocina), ningún otro medio periodístico se aventuró a continuar con la información. Ni siquiera la consignaron, a pesar de la gravedad del episodio, más sorprendente inclusive que aquel escándalo de la Banelco con la ley laboral y los presuntos sobornos. Por supuesto, tampoco demandaron con interrogantes a ninguna fuente oficial, a pesar de que las frecuentan a menudo. Sólo silencio. Aunque en el Senado, se rebelaron los radicales, con quienes venían negociando Miguel Angel Pichetto y Jorge Capitanich como delegados del gobierno. Insistió Ambito Financiero con el sugerente tema dos días más tarde y el proyecto oficial, de repente, volvió atrás por instancias de sus propios gestores. Tal fue la voluntad para borrar lo que antes se había escrito que hasta anularon los pagos previstos por Malvinas y las subvenciones por la represión militar. Se había incurrido en un error, en apariencia. La magia gubernamental se completó más tarde, cuando en el Boletín Oficial (en una adenda, casi singularmente), se publicó la voluntaria investigación que del caso inspiró la ministra de Economía. Esto es, Felisa Miceli se prometía revisarse a sí misma, a su cartera, por la propuesta de pago al Grupo Greco que ella -junto con el Presidente y el jefe de Gabinete- había remitido al Senado. Al igual que en el retroceso violento del Senado, de Pichetto y Capitanich, tambien ella, en apariencia, había incurrido en un error. Este tipo de tarea investigativa oficial, como la formación de comisiones ad hoc, siempre obliga a pensar que el caso se dormirá en la Justicia; ésta no suele ser demasiado exigente en las pesquisas sobre el gobierno y afines (se atrasa, posterga, traslada causas, renuncian jueces, otros son exonerados, se declara incompetente), al tiempo que distintos magistrados son impugnados o amedrentados desde el sector político. No es la primera vez que ocurre, sobre todo cuando las administraciones se encuentran en el esplendor de las encuestas. Pero la divulgación de estos episodios como el del caso Greco, la intervención dócil o no de la Justicia, genera temores en quienes podrían ser citados, indagados. O en otros, que estaban en el cine pero no veían la película. En ese aspecto, resulta revelador el diálogo que sigue, con un hombre del riñón del Ministerio de Economía, el cual naturalmente se exculpa de cualquier responsabilidad, también de la ministra (y obviamente del matrimonio presidencial). En todo caso, admitiría cierta desidia a la hora de suscribir la entrega de fondos que no son propios con destinos o desvíos sospechosos. Nadie ignora la cultura argentina en esa materia, en el cobro de comisiones por apresurar ciertos pagos o deudas de particular complejidad (como la que produjo tanto ruido de María Julia Alsogaray en ENTel con el grupo Meller). Pero el del caso Greco, antidiluviano si se lo compara con el de Alsogaray, sacude mucho más y, ofrece, como el diálogo que sigue, una gama interesante de denuncias o sugerencias para que atienda la Justicia (dice, inclusive, que son aportes del propio gobierno). En rigor, la charla secreta, off the record, alude a la responsabilidad o interés de un grupo de senadores para obtener el pago a Greco. Hasta puntualiza la exagerada pasión que incluyó en el tema un legislador «cercano al fútbol», deporte común a este escándalo: se trata de un fenómeno típico de pasar la pelota, ya que motorizado por legisladores ávidos o no, la realidad es que el gobierno decidía embolsarle casi 600 millones de pesos a un núcleo empresario que no pagó los depósitos en la década del 70, arruinó ahorristas y, ahora, por esos menesteres de abogados e influyentes, el Estado -y algunos particularmente complicados- decidía recompensarlo. Veamos el diálogo, sabroso hasta para la Justicia:

Periodista: ¿Para qué firmaron el proyecto de ley pidiendo cancelar deudas al Grupo Greco?

Funcionario: Es que no es así. Nosotros, con la ministra Miceli, recibimos pedidos de emisión de bonos para pagar deudas. Y para cuidar de que no se aumente mucho el endeudamiento, sólo se contemplaron los casos de familiares de desaparecidos, combatientes de Malvinas, y los de YPF (acciones de trabajadores). Sólo para estos tres casos contemplamos en el proyecto de ley la emisión de bonos. Después apareció lo de Greco en el medio.

P.: ¿Pero el proyecto surgió de Economía?

F.: Todo empezó en realidad con el acotado margen que nos puso Lavagna en el Presupuesto 2006. Para mí que lo hizo a propósito para complicarnos la gestión ( riéndose). En marzo ya teníamos todo el cupo agotado de la ejecución presupuestaria. Por ello debimos ampliar el monto.

P.: Y firman el proyecto...

F.: Nosotros veníamos recibiendo un fuerte lobby de senadores para pagar deudas. Es más, este proyecto surge por un error dado que debería haber sido incluido en el Presupuesto, y en el Congreso se olvidaron de hacerlo. Como temíamos aumentar demasiado el stock de deuda del Estado, decidimos con Felisa Miceli limitarlo a $ 2.000 millones. Los montos reales son diferentes, pero el tema giraba alrededor de estos valores si mal no recuerdo. Pero como sabíamos que al monto que nosotros estipuláramos lo iban a incrementar de cualquier manera, pusimos $ 1.500 millones. Efectivamente, el secretario legal, Carlos Zannini, nos lo eleva a $ 1.900 millones. O sea que incluso fue menor que lo que hubiéramos estado dispuestos a conceder. Pero siempre para esos tres casos puntuales: desaparecidos, Malvinas y los de YPF. Fíjense si no nos creen en el proyecto de ley. Ahí está todo. Por eso lo disparatadode la acusación.

P.: ¿Y entonces qué explicación encuentra que de repente haya surgido lo de Greco?

F.: No sé, pero debe haberse colado en el Senado esa idea, junto con algún abogado interesado. O si no, incluir el tema y luego esperar a ser llamados por los interesados. Lo concreto es que cuando nosotros vimos el tema en los diarios y apuntando al Ministerio de Economía no lo podíamos creer. Pero se tomó nota del senador involucrado, muy ligado al fútbol. Y en Presidencia también obviamente que de inmediato estaban al tanto de cómo surgió todo esto.

P.: O sea, por lo que usted dice, en ninguna parte del proyecto manifestaron explícitamente que había que pagarle a Greco.

F.: No. Es más, en el anexo de la iniciativa los legisladores podían hacer lo que querían. Tachar, incluir uno más, cualquier cosa. Pero, de repente, vaya a saber por qué cortocircuito interno en el Senado, aparece como que es un intento de Economía para pagarle a Greco la deuda. Hasta recibimos cartas de los legisladores previo a esto para que saliera el pago. Obviamente las abrochamos todas y están en el expediente.

P.: ¿Junto al proyecto de ley no están?

F.: No tengo idea. Seguro que junto al expediente están.

P.: La empresa seguro que después de este escándalo no cobra más...

F.: Seguro. De rebote o no, seguro que no cobran.

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