Más intervención del Estado
El gobierno sigue aumentando día a día su intervención en la economía. Es conocida esta vocación oficial con los casos del servicio de trenes, nuevas experiencias con las líneas aéreas, el correo y la creación de ENARSA, la petrolera estatal. No era lo que se buscaba inicialmente, pero con Aguas Argentinas todo apunta a que se alargará esa lista. Es un golpe para el ministro Julio De Vido, quien estaba a cargo de la negociación y que por su fracaso abandonó el bajo perfil que mantenía para justificar la retirada del grupo francés Suez. Reprivatizar la empresa no será fácil. Baja rentabilidad del sector y necesidad de inversiones son las primeras trabas. Recuérdese que se prometió privatizar el Correo «a los 180 días». Nunca se hizo. A esto se suman medidas económicas con el mismo perfil. A los intentos de controlar vía «acuerdos» precios como el de la carne, se suman subsidios. Es positivo el fin de permitir que más personas puedan acceder a un crédito hipotecario. Pero la clave pasa por cómo se lo instrumente. Sólo trascendió la orden de Néstor Kirchner de que la tasa en pesos baje de 11% anual a 6%-7%.
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Julio De Vido
• Afinidad
Se afirma que quien estuvo más cerca fue el banquero Jorge Britos, pero no hubo resultados. Un enviado de De Vido a España, Lisandro Sala, habría intentando incluso que Agbar tomara el control de la empresa local, pero recibió una negativa. La empresa catalana tiene afinidad societaria con Suez, porque su controlante es Hisusa, en la que Suez tiene 51% y La Caixa 49%.
Sería raro que alguien aparezca ahora, aunque dentro del gobierno se cree, en principio, que lo menos traumático sería que Suez transfiriera la concesión a otra compañía. La idea es que si eso ocurriera,los franceses bajarían el juicio contra el Estado nacional en el CIADI, tribunal arbitral del Banco Mundial.
Por eso es previsible que en los próximos meses el gobierno presione a empresas locales para que lleguen a un acuerdo con Suez y se hagan cargo de Aguas Argentinas. La complicada relación entre el gobierno y Aguas Argentinas pareció entrar en un punto de no retorno el 26 de julio, cuando, ateniéndose a la letra del contrato, la empresa emplazó al Estado para que en el término de 30 días hábiles restablezca la ecuación económico-financiera de la concesión.
Después, presumiblemente tras una gestión de la Embajada de Francia y la Cancillería argentina, las negociaciones entre Suez y la unidad de renegociación se retomaron. Sin embargo, Aguas Argentinas no reconoció mediante un comunicado oficial esas gestiones, por lo cual el emplazamiento siguió corriendo.
En función de ese primer paso hacia la salida, Suez dijo el viernes que propondrá al directorio de Aguas Argentinas, que tiene previsto reunirse el lunes 19, «examinar una moción con el propósito de iniciar el proceso de salida de la concesión». El 22 de esa misma semana, una asamblea de accionistas deberá ratificar la decisión del directorio y posiblemente fijar la fecha para devolver la concesión, lo que no podrá ser antes de los 90 días, según el contrato.




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