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Moskow dijo que el debilitamiento del crecimiento económico en el exterior podría representar otra amenaza para la economía estadounidense.
«Recientemente, nuestros socios comerciales en Europa, Asia y América latina han experimentado una desaceleración en su crecimiento económico y hay pocas señales positivas en el horizonte», explicó.
«Un debilitamiento adicional del crecimiento económico en el exterior podría reducir el crecimiento de las exportaciones estadounidenses y conducir a un exceso adicional de capacidad de producción», agregó.
Vulnerabilidad
Moskow dijo que está de acuerdo con la evaluación del mes pasado del presidente de la Fed, Alan Greenspan, según la cual Estados Unidos ha «resistido notablemente bien las fuerzas negativas que la afectan», pero que persisten riesgos de un declive para la economía.
«Recientemente me di cuenta de que la economía de nuestra nación ha comenzado a parecerse a mi forma de jugar al golf. No tiene consistencia, es vulnerable a una variedad de riesgos, y por cada birdie y cada par (hacer el hoyo en menos golpes de lo marcado, y hacerlo en la cantidad de golpes marcada, respectivamente), hay muchos bogies (hacer el hoyo en más golpes de lo marcado) y peor (desempeño)», dijo Moskow en tono de broma.
Equilibrio
Sin embargo, el funcionario de la Fed dijo que su panorama no es totalmente pesimista. Sostuvo que ya ha ocurrido una gran reducción de los elevados niveles de inventarios de comienzos de año y, que a medida que avance 2001, los inventarios empresariales deberían equilibrarse mejor.
«Esto debería permitir que la producción repunte de nuevo y se vuelva a alinear más con la demanda», dijo Moskow.
Según Moskow, los recortes de tasas de interés de la Fed, que este año totalizan 2,75 puntos porcentuales, deberían dar a la demanda un impulso positivo, en conjunto con reembolsos impositivos por un total de 38.000 millones de dólares, que forman parte del plan de reducción de impuestos por 1,3 billón de dólares del gobierno del presidente George W. Bush.
La inflación no representaría un problema, especialmente ante el actual declive de los costos energéticos.
«Suponiendo que los principales riesgos siguen contenidos, somos cautelosamente optimistas de que nuestra situación económica actual mejorará a medida que nos acercamos a 2002», dijo.




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