La jornada apuntaba a ser la peor desde que se reanudaran las operaciones. No tanto por el lado de los precios, a pesar de que luego de arrancar el día con una mejora de 0,47% en las blue chips, y 0,84% en los papeles tecnológicos, los índices caían minutos antes de las 15 4,75% y 6,67% respectivamente, sino por el desánimo que se había apoderado de los inversores. Es que en lugar de ir cediendo, las mermas parecieron incrementarse a medida que el efecto de las medidas tomadas por el gobierno para apuntalar el mercado quedaba atrás. Y en esto los números del Beige Book, que pasó esta vez totalmente inadvertido, no tuvieron nada que ver. Ya durante la jornada se había anunciado una reunión entre miembros la Comisión Bipartidaria del Congreso, Alan Greenspan, Robert Rubin y Lawrence Linsday, el principal asesor económico de George W. Bush, con el objeto de armar algo así como un comité de crisis para intentar reactivar la economía. Poco después, el mismísimo presidente efectuaba una serie de declaraciones hablando de su objetivo de reimpulsar la economía y la respuesta que daría el gobierno ante la actual emergencia económica. Trascartón, la agencia noticiosa que dirige uno de los candidatos a la Alcaldía de Nueva York en las elecciones de noviembre difundía una encuesta entre los operadores anunciando que la mayoría de ellos espera un nuevo recorte de tasas cuando se reúna el FOMC el 2 de octubre. Pero la verdad es que nada de esto sirvió para conmover a un mercado que parecía había perdido la confianza y lo hacia saber con la merma de las acciones. Sea porque estaba programado de antes o por cualquier otro motivo, a las 14.30 el secretario de la Defensa, Donald Rumsfeld, anunciaba que más de 100 aviones partían hacia Medio Oriente en lo que se daba por llamar Misión Justicia Infinita. El mercado continuó retrocediendo por algunos minutos más, pero de repente fue como si los inversores tomaran aliento de la primera medida militar concreta que determina el gobierno desde que los terroristas derribaran las Twin Towers, y las cosas se dieron vuelta. El mercado comenzó a recuperarse y quienes habían estado jugando a la baja comenzaron a cubrir rápidamente sus posiciones en descubierto. Para cuando sonaba la campana en el NYSE, el promedio industrial había reducido su baja a 1,62%, quedando en 8.759,13 puntos, mientras que el NASDAQ perdía 1,76%. Como suele suceder, inmediatamente aparecieron los que comenzaron hablar de que se tocó fondo y los que decían que fue todo un "espejismo inducido". El tiempo dirá quién tiene razón.
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