En el primer trimestre, la inversión bruta cayó, pero no sólo
como resultado de una desaceleración en la construcción,
sino además por el freno en importaciones de equipamiento.
Pese al buen desempeño del nivel de actividad, los analistas han encendido una luz amarilla ante el freno de las importaciones de bienes de capital que se produjo en el primer trimestre del año. No se trata de una caída estacional porque esto no había ocurrido en los primeros trimestres de años anteriores.
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En el primer trimestre de 2006, según el INDEC, las importaciones de bienes de capital totales sumaron u$s 1.982 millones. Pero si se excluyen las compras externas de celulares, se reducen a u$s 1.391 millones.
Las compras de maquinaria y equipamiento importados excluidos celulares, aviones importados temporariamente y otros bienes de consumo durable de línea blanca (que el INDEC los categoriza como bienes de capital) cayeron 0,2% frente al trimestre anterior.
Este dato quedó prácticamente oculto detrás de la caída que experimentó también la inversión del sector construcción. Precisamente, los economistas adjudican el menor ritmo de crecimiento del PBI en el trimestre a la desaceleración de la inversión en la actividad de la construcción.
No puede soslayarse el incremento de la Inversión Bruta que prácticamente se duplicó entre 2002 al presente y se ubicó en casi 22% del PBI. Pero aún resulta insuficiente para garantizar una senda de crecimiento económico sostenido. Porque, considerando que el stock de capital de la economía sufre una depreciación equivalente a 13% del PBI, el nivel de Inversión Neta (que es el incremento del acervo productivo) es de 9% del PBI.
Según cálculos del Estudio Broda, el aumento del stock de capital tiene una productividad de 0,4. Esto implica que por cada 1% de Inversión Neta se genera un incremento de 0,4% de PBI. De modo que, invirtiendo a razón de 22% del PBI, la economía puede crecer a una tasa de 3,6%. Si se aspira a crecer entre 6% y 7% promedio, no se puede invertir menos de 30% del PBI.
Perspectiva
Se necesitan entonces 8 puntos más de inversión para crecer de manera significativa y robusta. Pero esto no ocurrirá de no mediar inversiones en el área de servicios públicos, de parte de las grandes empresas y mayores inversiones extranjeras directas.
Al respecto, cabe destacar que la composición del stock de capital muestra que aproximadamente 24% es equipo durable (mitad nacional y mitad importado) y más de 70% construcciones, donde la mitad es inversión residencial. En cuanto a la inversión no residencial, ésta se descompone también prácticamente por mitades entre pública y privada.
Incremento
Es decir que cerca de 50% del stock de capital está vinculado con la construcción residencial y la construcción pública, que es considerada de baja productividad.
«Entre 2000 y 2004, el stock de capital total aumentó $ 14.800 millones (en términos constantes) y el de construcciones lo hizo en $ 18.400 millones ($ 11.300 millones la residencial y el resto la no residencial) mientras cayó levemente el capital en equipamiento», estimó recientemente el ex ministro Ricardo López Murphy. Esto quiere decir que a precios constantes, el incremento del stock de capital estuvo explicado en más de 90% por la construcción privada residencial y la pública, mientras el stock de capital en equipo se redujo.
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