¿Cómo mitigar la volatilidad frente al riesgo elecciones?

Economía

En las últimas dos semanas fue la política estadounidense la que marcó el ritmo de los mercados financieros. Tanto el estrafalario debate que protagonizaron Joe Biden y Donald Trump como la verborragia de este último mientras era tratado por coronavirus fueron señales de que el clima político en ese país comienza a calentarse en vistas a las elecciones del próximo 3 de noviembre. Las preguntas que preocupan a inversores, tanto estadounidenses como internacionales, es qué impacto tendrán las elecciones sobre sus carteras de valores, y cómo pueden anticiparse a los movimientos venideros.

Primero, las elecciones presidenciales en Estados Unidos son una inmensa fuente de volatilidad por lo que hay que pensar en movimientos hacia activos más seguros. Pero, además, el desenlace electoral tendrá un impacto en diferentes clases de activos, especialmente los movimientos en la curva de rendimientos, los tipos de cambio y el crédito.

Anticipando tres semanas de volatilidad política, y la probabilidad de que el resultado de la elección sea cuestionado en la Justicia, los administradores de fondos buscan enclaves seguros. Tradicionalmente, los bonos del Estado (esencialmente estadounidense y alemán) actuaban como reserva de valor en momentos de turbulencia, pero la fuerte intervención de la Reserva Federal y otros bancos centrales en los mercados de deuda ha viciado tal efecto.

Así, los gestores de fondos se abocan a otras estrategias entre las que se destacan comprar commodities, vender en corto divisas que se correlacionan negativamente con el precio de las acciones, asegurar un piso a través de derivadas, o ir a largo en bonos de ciertos mercados emergentes. Los inversores buscan reducir su exposición al mercado accionario para cubrirse -mínimamente- de la incertidumbre de los próximos dos meses.

Otro fenómeno relevante es el pronunciamiento de la curva de rendimientos (yield curve) ya que permite comprender mejor las expectativas económicas y financieras del mercado. Al viernes, el rendimiento de las notas del Tesoro estadounidense era 123 puntos básicos inferior al de los bonos a 30 años. Es de las diferencias más grandes desde 2016. Asimismo, el índice ICE BofA MOVE que replica la volatilidad de los bonos estatales estadounidenses (“el VIX para bonos”) repuntó tras meses de caída.

Estos movimientos en la curva de rendimientos reflejan las expectativas de mercado de un aumento del gasto público bajo un ejecutivo y legislativo dominado por los demócratas (un escenario que muchos analistas creen probable), lo cual se traduciría en reactivación económica, mayor tensión inflacionaria, más endeudamiento y -eventualmente- forzaría a la Fed a aumentar la tasa de referencia.

Asimismo, el mercado de divisas comienza a valuar al dólar en un escenario favorable al partido demócrata. De hecho, el índice U.S. Dollar, que compara al dólar estadounidense con una canasta de 6 monedas de referencia, cayó en las últimas dos semanas. Esta tendencia también se vio reflejada en contraste con las monedas asiáticas, especialmente el yuan. Es que en el escenario que proyecta el mercado aliviaría la tensión con China (transversal a la gestión Trump), y se perseguiría una política más laxa con respecto a la balanza comercial.

Por último, las acciones de las compañías calificadas como CCC, las de mayor riesgo crediticio y más expuestas a las fluctuaciones económicas, tuvieron mejor rendimiento que las acciones más seguras. Indicando así una merma en la prima de riesgo, y una creciente confianza en que el Gobierno exacerbará los estímulos económicos y subsidios estatales.

De cara a las elecciones estadounidenses del próximo 3 de noviembre es menester analizar qué resonancia tendrá el resultado (y el proceso) sobre diferentes clases de activos. En un primer momento, al planificar la cartera se debe considerar que no sólo el próximo mes será agitado, sino que, ante la creciente posibilidad de que la votación sea definida judicialmente, la volatilidad se extenderá hasta entrado diciembre. Además, cualquier planificación financiera debe ponderar el impacto que el desenlace electoral tendrá sobre diferentes activos. Si bien las diferencias entre ambos candidatos son muchas, hoy la lupa debe ponerse sobre cuánto y cómo usará el gasto público en cada escenario.

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