Felisa Miceli confirmó ayer a prácticamente todo el «ala productiva» del equipo económico que comandaba Roberto Lavagna, al tiempo que avanzó en la búsqueda de los reemplazantes para la Secretaría de Finanzas (ver vinculada).
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En todos los diálogos que mantuvo con quienes la secundarán en el Palacio de Hacienda repitió los tres pilares de la fórmula que pretende consolidar en su gestión: alto superávit fiscal, tipo de cambio competitivo y una inflación «acorde» con un alto nivel de expansión económica. En cambio, desestimó la idea de aumentar los encajes bancarios, porque la idea es mantener las tasas de interés bajas. Según su visión, será fundamental implementar políticas que generen un fuerte aumento de la oferta para satisfacer la creciente demanda doméstica. Este, y no un enfriamiento de la economía, sería el principal antídoto contra la inflación.
Para apoyar a los empresarios que se animen a llevar adelante nuevas inversiones habrá nuevas facilidades de crédito de largo plazo a tasa convenienteque provendrán de nuevaslíneas del Banco de la Nación Argentina y de organismos multilaterales como la Corporación Andina de Fomento, que acaba de habilitar nuevo financiamiento por u$s 400 millones.
Tras entrevistarse con el presidente Néstor Kirchner en Casa Rosada, la designada ministra de Economía se reunió en ese mismo lugar con el secretario de Política Económica, Oscar Tangelson, a quien le solicitó que continúe en su puesto junto a prácticamente todo su equipo. Esto incluye a su segundo, Sebastián Katz, que estuvo al frente de la negociación de acuerdos de precios con distintos sectores. La única incertidumbre se mantenía con el secretario de Agricultura, Miguel Campos, junto a sus subsecretarios, incluyendo a Javier de Urquiza, el más cercano al Presidente. Se mencionaba ayer la posibilidad de que sea enviado como embajador a Venezuela, en reemplazo de la designada ministra de Defensa, Nilda Garré (pero la versión no fue confirmada). De Urquiza fue el único integrante del equipo económico que viajó hace diez días junto con el presidente Néstor Kirchner para la reunión con su colega Hugo Chávez. El contraste en el Palacio de Hacienda era notable. Las oficinas de aquellas secretarías que no tendrán cambios trabajaban con absoluta normalidad. Pero en el décimo piso el clima era casi de luto. Donde funcionaba la Secretaría de Finanzas, concurrieron menos de una hora con atuendo sport su titular Guillermo Nielsen, su segundo Sebastián Palla, Leonardo Madcur (Coordinación Técnica) y Guillermo Zuccolo (Servicios Financieros). Sólo estuvieron media hora para despedirse de sus colaboradores y agradecer la ayuda para llevar adelante la reestructuración de la deuda. Alguna secretaria hasta derramó una lágrima. Miceli también habló ayer por teléfono con el titular del Banco Central, Martín Redrado, aunque no se avanzó sobre ninguna cuestión específica. Es probable que en las próximas semanas la funcionaria ponga sobre la mesa la posibilidad de que el BCRA también adopte medidas para facilitar el crédito a largo plazo y financiar la inversión.
Una de las alternativas que esbozó hace no demasiado tiempo es que parte de las reservas sean utilizadas como una suerte de reaseguro para que los bancos puedan aumentar el descalce de plazos entre depósitos y créditos.
Es muy firme la posición de Miceli contra la «sugerencia» que le realizó Lavagna a Redrado para aumentar los encajes bancarios. «No fue una medida bien razonada, es totalmente inconveniente en este momento incentivar la suba de tasas», aseguró en algunos encuentros de las últimas horas.
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