Otra expansión de órdenes en general, rozando los $ 60 millones de efectivo, con la curiosidad de haber partido la «manzana» justo por el medio: tanto las acciones como los certificados foráneos se alzaron con unos $ 30 millones por segmento.
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Dato que realza más para los papeles privados, los que habían iniciado la semana con apenas $ 4,4 millones (al estar fuera el circuito de Nueva York), que se instalaron en los $ 26 millones para el martes y, ayer, consiguieron otra leve expansión. Escalones que se ganaron con la debida calma, haciendo el trabajo de apuntalar lo anterior y conseguir algo más en precios, una vez solidificados los pisos. De tal forma, el Merval también se llevó lo suyo, con 1,2% de repunte consecutivo, y dentro de una jornada donde en el mundo se actuó con corriente positiva.
El paso del presidente de la Nación, por el recinto de la Bolsa, a pesar de haber continuado con su «cruzada» que no deja de amonestar empresarios -bajo distintas formas y denominaciones-, cosechó aplausos el día de la reunión y subas de precios en la rueda siguiente.
Cómo congeniar ambos aspectos es algo sin contestación racional: más que el intento de una alquimia, donde lo contrario se traduce en favorable -en el reciclado- y esto queda como alguna motivación, que aliente a repuntes. Más vale hallar otra punta, por el lado de la expectativa con la gente del Fondo, jugando esa carta para que sea palanca efectiva. Ayer, bien de nuevo.