Hugo Moyano tendrá esta semana una reunión clave para definir la relación que mantendrá con el gobierno en la última parte de 2008. Entre el miércoles y el jueves, el secretario general de la CGT se encontrará en privado con José Rodríguez, responsable de ( SMATA) para definir si la central obrera avala públicamente el reclamo de aumentos salariales de 65% que piden los mecánicos a la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA). La reunión Moyano-Rodríguez debía haberse concretado la semana pasada, pero una indisposición de salud del mecánico obligó a postergar el cruce. Sin embargo, SMATA no tuvo problemas en hacer público el pedido de incremento salarial, el mayor reclamado por un sector hasta ahora de todos los años kirchneristas, aun antes de que el titular de la CGT conozca la situación.
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De hecho, Moyano no quiere hacer anuncios directos y públicos de aval o rechazo del reclamo a los concesionarios de automotores antes de conocer los argumentos de Rodríguez. Se trata de uno de los dirigentes gremiales que acompañaron y acompañan al camionero en su gestión cegetista, y le debe cierto respaldo. Entre sus íntimos (incluyendo a su hijo Pablo), reconoció que 65% reclamado merece, al menos, un análisis muy particular antes de cualquier aval.
Sin embargo, se sabe que de la respuesta que Moyano le de a Rodríguez dependerá el futuro de uno de los temas que más le preocupan al gobierno para la última parte del año: si se reabren o no las paritarias cerradas a comienzos de año y que hasta octubre incluyen cuotas de incrementos salariales en la mayoría de los casos. Si Moyano avalara el reclamo de SMATA, y si los trabajadores consiguieran aumentos salariales por encima de 30%, sabe el camionero que estaría abriendo la alternativa para no menos de 40 sectores clave. Estos cerraron aumentos de sueldos para este año algo mayores a 20%; se volvería a discutir las paritarias para este año, o al menos un pago extra para diciembre como compensación de la diferencia entre 22% o 23% conseguido y 30% promedio reclamado.
Para el gobierno esta alternativa es, como mínimo, alarmante. En días donde el Ejecutivo está convencido que la inflación (la real) está controlada por debajo de 1% y cerca de coincidir con el diseño gráfico del INDEC de Guillermo Moreno, aumentar salarios y avalar un pago extra de 10% de los sueldos en el último trimestre del año, sería comprar un plazo fijo para los incrementos de precios en el primer trimestre del año. Si la idea oficial es esperar a esos días para relanzar el INDEC a tiempo para la imagen electoral de octubre del año próximo, una reapertura de paritarias o la obligación de dar incrementos extras por el despegue de la inflación, sería una bomba de tiempo.
Mientras tanto, y mientras define qué posición mantendrá con SMATA, Moyano habla públicamente con elipsis cuando se le pregunta sobre la posibilidad de reabrir las negociaciones paritarias. «Siempre están abiertas y dependen de cómo esté la situación en cada sector», repite el camionero, a la espera, quizá, de un encuentro personal y privado con Néstor Kirchner, la persona con la que en los últimos años definió la política salarial y la pauta de incremento porcentual nominal de las negociaciones anuales. De hecho, hasta ahora, no se habla todavía de la cifra para 2009, que, según fuentes de la CGT, no bajaría de 25%. Faltaría definir como se explicaría ese porcentaje con la teoría oficial sobre que los incrementos salariales deben medirse con el cálculo de la inflación más cinco puntos porcentuales, lo que daría 12% o 13% para 2009.
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