El problema no fue tanto el tema de si el mercado abría hoy o no (la mayoría apostaba a que sí), sino el nivel de servicio que sería posible brindar. Lo único seguro es que el día bursátil se inicia con dos minutos de silencio por todos los muertos, y lo que sobrevenga de ahí en más ninguna persona lo sabe. Por día unos 85 millones de usuarios de todo el mundo acceden al mercado financiero norteamericano. Pretender adivinar qué puede ocurrir hoy es pretender conceder las razones íntimas de esos 85 millones de usuarios. La mayor parte apuesta a una ola de ventas a la baja, lo que de alguna manera se sustenta en la experiencia del crash de 1987, la merma del dólar, la caída de las tasas, especialmente las más cortas, que marcaron mínimos históricos y la falta de recuperación de los mercados externos hacia el fin de la semana. Podemos hablar también que podríamos ver hoy el volumen y las oscilaciones más brutales en toda la historia del NYSE, y un poco la idea del consenso es que luego de una apertura directamente a la baja, los precios debieran de estabilizarse hacia la tarde. En el caso que la situación se salga de madre, las apuestas están del lado que Alan Greenspan anunciaría inmediatamente un recorte de los fed funds que podría llegar a ser de 50 puntos básicos. Si el mercado se comporta de manera más acotada, de todas maneras se espera que se anuncie el recorte, pero tal vez dentro de unos días. No hay que olvidar las palabras de Greenspan de la semana pasada donde utilizó el término "mercados ordenados", y la impresionante inyección de liquidez que se proveyó en los últimos días. Dejando de lado el argumento que están empleando algunos políticos y "gurús" que es un "deber patriótico" comprar títulos americanos en esta situación y que esto podría dar pie a una apertura alcista, lo cierto es que la decisión de la SEC de levantar la restricción que pesa sobre las empresas prohibiéndoles recomprar sus propias acciones en la primera y última media hora del día, más el "pedido" a los principales inversores institucionales para que "relajen" una serie de medidas a fin de proveer más liquidez al mercado, la eliminación de una serie de reglas regulando situaciones de conflicto de interés, el levantamiento de las restricciones que pesan sobre las ventas en descubierto, y todo el batallón de medidas al que están contribuyendo las Bolsas para inyectar compradores al mercado, pueden dar una sorpresa a los que sólo esperan un día negativo. El único consejo válido es: mucho cuidado con las predicciones, de cualquier signo que sean.
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