Ayer fue una jornada financiera mundial de caídas. Cayó 6,25% el NASDAQ (tecnológicas de Estados Unidos). El Dow Jones (acciones de Bolsa de empresas norteamericanas más importantes) retrocedió 4,10%. Brasil cedió 3,7%; la complicada Turquía 10%; México 5%. En la Argentina operó con bajo volumen la Bolsa y por tanto cayó poco, 2,36%. Los títulos públicos, en cambio, alarmaron al caer hasta 4,3% en un día. Lo peor fue el riesgo-país: subió 4,5% para la Argentina a 769 puntos acercándose más a 790 con que debió irse el ex ministro Machinea.
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¿Qué pasa en la Argentina? Desde ya llega el efecto de la caída mundial. Pero agregamos males propios. Ya lo adelantó ayer en Tapa este diario: hay cierta decepción con las declaraciones de fin de semana del nuevo ministro de Economía, Ricardo López Murphy, y lo que de inmediato se interpretó de ellas. En un esquema, tanto político como económico, el funcionario dijo que por ahora «compra» el «impuestazo» que heredó de su antecesor Machinea y que operará no sobre la reactivación de la economía sino sobre el ajuste fiscal, que será severo y serio para encuadrarse en el déficit acordado con el Fondo Monetario. Para ahorrar de gastos del Estado entre 1.500 y 2.000 millones de dólares dijo López Murphy que necesita apoyo político, concretamente de la Alianza y sus principales ultras, Chacho Alvarez y Raúl Alfonsín. Si logra encuadrar el déficit anual -ya consumido en 40% por Machinea en sólo 3 meses-hacia julio o agosto vendría la reducción de impuestos sobre todo a la clase media. Para darles ese arma de fuerte efecto electoral para el gobierno necesita que Alfonsín y Alvarez lo apoyen ahora en la reducción del Estado.
Es un esquema político hábil, pero tiene un problema: la sociedad no aguanta más recesión después de 32 meses. Además no están seguros de que la baja de impuestos, por lo menos al trabajo, reactive en julio o agosto al país si la gente se ve frente a una contienda electoral de resultado incierto. Esto ya se notaba como pensamiento del sector productivo e inversor el fin de semana y ayer lo ratificaron los mercados al operar.
No sabrán mucho de las leyes electorales, pero los operadores querrían que la elección de setiembre u octubre se hiciera en abril -y en los primeros días-, aunque los electos asuman después. Creen que recién definido lo político se puede encaminar una solución económica de fondo hoy en la Argentina. Reactivar significa también más actividad, más impuestos y menos doloroso el ajuste fiscal del Estado frente al déficit.
También los que analizan y con sus decisiones pesan en los mercados dicen que ha pasado algo importante que alarma: se consumió la etapa de creer que la ausencia de reactivación podía ser atribuida a un ministro de Economía como el renunciante Machinea. Si tampoco se logra con López Murphy, los ojos se concentrarán ya totalmente en el propio presidente Fernando de la Rúa, es obvio.
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