14 de noviembre 2000 - 00:00

Otra vez fueron los muertos que hablan

Es sabido que dependiendo del lugar de donde uno mira las cosas, éstas se ven diferentes, aun cuando siempre se trate de los mismos objetos. Así es que por el porcentaje de papeles en suba, papeles en baja y sin cambios, la rueda de ayer resultó inusualmente pareja para el mercado electrónico y el de piso, ya que 55% subió, 29% retrocedió y el resto quedó sin cambios. Ahora, si miramos la variación porcentual de los índices, mientras el compuesto del NYSE cerraba con una mejora de 1,48 por ciento, el NASDAQ quedaba ganador en 5,78% (para las estadísticas es la 10ª suba histórica en orden de importancia). Claro que las cosas no fueron lineales, ya que los papeles tecnológicos abrieron la rueda con una mejora de 3,14%, por lo que casi podríamos decir que la suba durante la jornada fue de un más escueto 2,56%. Como suele suceder, entre las blue chips fue todo más acotado, ya que luego de trepar 1,56%, el promedio industrial cerró en 10.681,06 puntos, arrancando prácticamente desde el mismo nivel de cierre del lunes. Ya desde antes de que se iniciaran formalmente las operaciones el mercado esperaba una rueda alcista. En parte porque era lo que se vivía en el Prehours (hace un tiempo que el NASDAQ comienza a operar 30 minutos antes de su apertura oficial), en parte porque el balance de la inglesa Vodafone prenunciaba una buena jornada para los papeles telefónicos y en parte porque la crisis eleccionaria finalmente parecía encarrilada a dirimirse. Esto último comenzó a hacerse sentir en el mercado, especialmente luego de mediodía, cuando se supo que un juez de Florida se negaba a extender el horario límite de recuento de votos más allá de las 17 de esa misma tarde. Por ese entonces también se difundía la noticia de que Christine Callies de Merrill Lynch aconsejaba cambiar la cartera testigo de inversiones pasando a 60% en acciones (5% más que antes), 30% en bonos y 10% en efectivo (5% menos). Ante esto nuestra vieja conocida Abby Cohen salió a la palestra aconsejando una vez más comprar acciones, a las que veía en los mejores valores del año (claro, apenas anteayer marcaban nuevos mínimos). Con algo menos de virulencia, los números de Wal-Mart y Home Depot fueron lo que impulsó a las blue chips apuntaladas también por los componentes tecnológicos de este indicador -especialmente IBM-tuvieron parte de la responsabilidad. En baja, los bancos (a excepción de AMEX) y servicios públicos. Lo de ayer se pareció mucho al comportamiento de un mercado sobrevenido.

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