El gobierno de Brasil decidió mantener por tiempo indeterminado una medida antidumping en contra de la industria láctea argentina que impone el precio mínimo de 1.900 dólares por tonelada fijado para la importación de leche en polvo proveniente de la Argentina. De esta manera, se suma un sector más a la serie de conflictos con ese país como el automotor, calzado y textiles. La medida unilateral despertó la ira de las industrias lácteas locales, las que acudieron al gobierno en busca de respaldo para volver a negociar con los brasileños esta disposición que ya había sido acordada en 2001 con la vigencia de tres años que vencían hoy. Las industrias lácteas, representadas por el Centro de la Industria Lechera (CIL) calificó la medida como «proteccionista» ya que el argumento del gobierno brasileño se basa en que sus productores se encuentran en difícil situación debido a la crisis de Parmalat. El origen de la imposición de un precio mínimo para la leche que se importa desde la Argentina surgió a partir de la presunción de que los productores argentinos comercializaban el producto en Brasil por debajo de los precios de venta vigentes en el mercado local brasileño, un proceso por dumping que se definió con un acuerdo entre el sector privado de ambos países. No obstante, la fijación de un precio mínimo para la importación de leche provocó fuertes quejas de los industriales lácteos de la Argentina, debido a que la norma estaría en contra de los acuerdos del Mercosur.
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Cuando se impuso la medida en el año 2000, Brasil era el primer mercado de exportación para la Argentina, con 73 por ciento de participación en el volumen total de ventas externas del producto. Hoy las exportaciones argentinas de leche en polvo a Brasil se han reducido a 19 por ciento del total sectorial. En su criterio, el Centro de la Industria Lechera (CIL) cuestionó la decisión de Brasil ya que «se trata de otra norma proteccionista del país vecino que implica una fuerte barrera a la competitividad de la lechería argentina y una protección a la industria brasileña».
La entidad -que nuclea a las principales industrias del país- sostuvo también que «esta nueva medida es totalmente injusta ya que aprovecha tecnicismos incluidos en las leyes antidumping para imponer una nueva barrera a la lechería, que ya pagó un alto precio por la disposición anterior (pérdida del share y caída de las exportaciones)». Representantes del CIL mantuvieron una reunión con el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, y el secretario de Industria, Alberto Dumont.
«El gobierno se comprometió a elevar este problema al más alto nivel para que la medida no prospere», sostuvo Osvaldo Cappellini, presidente del Centro de la Industria Lechera.
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