Más de uno consideró que la jornada de ayer resultó algo curiosa. Poco antes de la apertura circulaba por el mercado -y muy fuerte-el rumor de que Vodafone tomaría el control completo de Verizon en una operación valuada en u$s 160.000 millones.
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Tan fuerte fue el rumor que debió ser desmentido oficialmente más tarde y ni aun así el mercado pareció creerlo del todo, ya que la supuesta "adquirida" terminó siendo la principal responsable de que el Promedio Industrial trepara 0,31%, alcanzando así un nuevo récord en 13.950,98 puntos. Claro que las subas de General Electric, IBM, Coca-Cola y United Technologies también aportaron lo suyo, aunque esto no fuera suficiente como para romper la línea de los 14 k (para algunos, el mismo hecho de estar tan cerca de esa cota sirvió como impulsor de los precios que en lo mejor de la sesión estuvieron a menos de dos puntos de romper esta línea).
Lo curioso es que frente a tanto optimismo en el Dow, el resto de los grandes indicadores bursátiles terminó la rueda en negativo ( especialmente el NASDAQ, que retrocedió 0,36%); esto a pesar de que se descuenta que la mayoría de las 88 integrantes del S&P500 que esta semana presentan balances superará fácilmente el crecimiento estimado de 4,2% del ítem ganancias.
Podríamos decir que la dicotomía entre los índices fue un simple "accidente", si no fuera porque la merma en la tasa a 10 años libre de riesgo (quedó en 5,043%) derivó en un incremento a 17 puntos básicos del diferencial con la tasa de 2 años (que además no fue capitalizado en el precio de las empresas financieras y bancarias), lo que sugiere que hubo algo así como un "vuelo a la seguridad".
Otro elemento que contribuye a generar dudas sobre lo "incidental" de la merma de ayer es que si bien el precio del petróleo trepó a u$s 74,15 por barril, el sector energético exhibió un retroceso cercano a 1,5% (podríamos citar también a la encuesta Empire States, que mostró a la economía creciendo más de lo esperado, pero en verdad es un indicador de segundo nivel). En resumen: las noticias y los balances fueron buenos, por alguna razón el humor de los inversores no.
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