El economista Miguel Angel Broda aseguró que «es difícil» que el nuevo paquete económico «detenga la caída del nivel de actividad», debido al «liderazgo político débil» que a su criterio sufre la Argentina.
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«El programa podría resultar exitoso si la reestructuración no produce una salida de depósitos, y aun si esto no sucediera, que no vuelva a caer el crédito al sector privado. Además, debe haber un mínimo acuerdo político para garantizar el cumplimiento del déficit cero en el cuarto trimestre de este año, y aprobarse el Presupuesto 2002», sentenció Broda.
El economista sostuvo, además, que la reestructuración de la deuda con tenedores locales «debe generar condiciones para lograr ayuda externa adicional», y advirtió que la «volatilidad» de la política económica argentina «hace que la credibilidad de cualquier programa sea extremadamente baja».
Broda aseveró que el ministro Domingo Cavallo «introdujo un programa de reestructuración de deuda y políticas activas, que a pesar de los objetivos buscados, podría agravar el problema del desahorro».
No obstante, dijo que «la situación no amerita ni el pesimismo de los mercados ni el optimismo de la UIA, dado que un proceso de reestructuración es complejo, lento y doloroso».
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