2 de septiembre 2003 - 00:00

Para FMI no es grave si Argentina no paga

«El Fondo Monetario no tomará acciones si la Argentina no paga con sus reservas el vencimiento de la deuda el 9 de setiembre.» La afirmación es de un miembro del staff del FMI que está en Washington.

Según el funcionario, el FMI puede esperar porque lo permite su reglamento interno, dos meses y en ese período firmar el acuerdo con la Argentina. Más allá sí va a haber problemas.

• Interés

«Lo que pasa es que en esta negociación al FMI le interesa una serie de reformas estructurales que no aparecen en la tapa de los diarios», señaló.

Estos fueron algunos de los conceptos que dejó durante el diálogo telefónico con Ambito Financiero, el funcionario del FMI.

No veo fácil la negociación. Aquí en Washington tenemos dos sectores. Uno dice: «Los argentinos no nos han mostrado un programa que justifique el desembolso». Pero otro contesta: «Es un tema político, tienen buenas intenciones y debemos ayudarlos». En el medio de los dos sectores están los moderados que escuchan a todos, pero no tienen claro cómo solucionar el problema.

Si a los acreedores privados se les quiere hacer una quita de 50% del capital de la deuda, desde ya le digo que no lo van a aceptar. Pero entre 0% y 50% hay un enorme margen para que negocien. Se puede hacer una quita lógica, estirar plazos y bajar tasas. Por ahí puede pasar la solución.

No siempre una gran quita es una ganancia para el país. Lo mejor es una negociación que sea bien vista por ambas partes y que se cumpla en el tiempo, para que el país recupere la confianza y la inversión.

• Postergar la renegociación de la deuda privada, puede parecer conveniente porque se gana tiempo, pero el costo es muy alto en términos de confianza. Se pierde más de lo que se gana.

Me dicen colegas que cuando llega un argentino a renegociar la deuda privada (Obligaciones Negociables) de una empresa, tiene enormes dificultades cuando le preguntan hacia dónde va la economía. Por eso 70% de las Obligaciones Negociables argentinas están en default.

El Fondo que dirigía Michel Camdessus es distinto a este de Horst Köhler. Antes, los países más importantes, que son los socios que más aportan, buscaban una convergencia, ponerse de acuerdo entre sí para solucionar algún problema. Hoy cada país piensa en sí mismo y esto trae una enorme politización. Es cierto que una visión más política y menos económica ayuda como fue el caso de Turquía y el de Pakistán. Pero a veces, como sucedió con la Argentina en el blindaje, compromete al FMI.

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