9 de agosto 2001 - 00:00

Para inversores preocupados (II)

Les explicamos a lectores no muy avezados cómo invierten y todo lo que conocen los operadores más hábiles que logran ganancias hoy en esta crisis financiera. Cumplen un papel importante: arriesgan invertir y elevan el precio de los títulos públicos (así baja el riesgo-país, cede la tasa de interés, hay crédito para las empresas y puede haber reactivación y quizá puestos de trabajo en el futuro). Por eso es necesario detallar al público cómo se opera y no ser sorprendidos en su buena fe, más allá del riesgo normal, por quienes asustan a mercados para comprar a precios bajos. También sirve para los políticos que siguen ignorando cómo y qué mueve a los mercados.

Ya este diario explicó el viernes 3 de agosto pasado cómo operar inversiones hoy en la Argentina, ante el temor totalmente infundado a una devaluación y los rendimientos posibles para sus ahorros. Ahora es bueno que el público sepa todo lo que conocen y los datos que guían a quienes logran buenas ganancias (muy buenas diríamos de hasta 10% en una semana cuando en Estados Unidos -aunque con total seguridad- se logra apenas 6% en un año).

Usted habrá notado el esfuerzo del gobierno para que la gente compre bonos o títulos públicos. Le permiten usarlos hasta para pagar impuestos, no le aplican ningún descuento, ni tiene costo de entrar (comprarlos) o salir de ellos (venderlos); y no paga impuestos por la compra y venta o por mantenerlos en cartera.

¿Por qué tanto esfuerzo del gobierno? Porque si los títulos públicos suben en su cotización automáticamente baja en casi la misma proporción el llamado riesgo-país. Si se reduce este indicador luego baja la tasa de interés, o sea dejan de cobrarle 38% a 40% anual a empresas medianas (si es que consigue crédito, que no es fácil) o 18% a compañías muy solventes. Si se abarata la tasa de los créditos se puede pensar en producir y comenzar la tan ansiada reactivación luego de más de tres años. Además, si la tasa de interés baja y se abarata el costo del crédito, las empresas -inclusive las grandes- no aplican esa perniciosa práctica de demorar los pagos de impuestos a la AFIP, aunque le cobre interés por eso (3% mensual), porque los bancos le cobran un muy alto interés para endeudarse. O sea aumentaría la recaudación y si esto ocurre se puede producir un mejor clima social porque podrían suprimirle la reducción de 13% a las jubilaciones y sueldos del sector público hasta $ 1.000 mensuales.

Si, en cambio, en vez de subir, baja la recaudación, los títulos públicos se desalientan y cae la cotización y se produce el camino inverso: sube el riesgo-país, sube la tasa de interés, más gente se financia extrabancariamente no pagándole a la AFIP, cae más la recaudación y se forma una continua y peligrosa espiral hacia abajo, hacia el caos. Se asusta la gente, retira depósitos de los bancos y el abismo nos traga.

Con esta descripción sencilla el lector, no muy conocedor en economía y finanzas, se dará cuenta de algo muy simple que es lo que conocen los más pícaros operadores del mercado: el índice más importante hoy en la Argentina no es el de reservas de dólares del país (hay de sobra en el Banco Central y vendrán 9.000 millones más), tampoco el índice de cotización del «dólar futuro» en alza que es una extravagancia de quienes -juego entre poquísimos- apuestan a una devaluación imposible con el actual panorama. Fíjese que tampoco interesa tanto el nivel de riesgo-país porque sencillamente depende, como dijimos, de la cotización de títulos públicos que marca ese nivel. Esta cotización, a su vez, se sustenta en que haya o no violencia -que siempre retrae la inversión y por eso son suicidas los políticos que alientan a los piqueteros- y de la más importante información mensual hoy en esta Argentina: el nivel de la recaudación impositiva.

Antes no sucedía esto porque si menguaba la recaudación el gobierno licitaba Letras de Tesorería y cubría el bache del mes (aunque fuera pagando altísimos intereses en las licitaciones). Durante todo este año no se licitarán Letras (salvo una pequeña colocación que anunció Cavallo destinada únicamente a canjear impuestos).

• Fundamental

Si, como le explicamos a lector, todo depende del índice mensual de recaudación, ¿cómo conocerlo con suficiente anticipación? Es fundamental para inversores en títulos públicos. Si el índice de ingresos impositivos viene bien en recaudar, los bonos dejarán pingües ganancias. Si no, retrocederán en precio. Si anda bien, a su vez, las empresas saben que no se encarecerá el crédito y los trabajadores del sector público sabrán que no será necesario aplicarles una nueva poda superior a 13% en los salarios porque se está cumpliendo con la Ley de Déficit Cero. Los ya recortados por encima de $ 560 mensuales (empleados públicos y jubilados) alentarán la esperanza de que el recorte sea superior a $ 1.000.

A diferencia de los que creen los políticos como Elisa Carrió, Leopoldo Moreau, Raúl Alfonsín, «Juampi» Cafiero, que hoy día la gente vaya a cualquier banco y pida que le compren títulos públicos para hacerse una diferencia en tasa de interés no es un «especulador» criticable ni repudiable. Es de los que «vendrán por más» (siempre el ser humano busca su beneficio personal), una frase que, en la ignorancia de los políticos, es degradante porque ignoran que los «que vendrán por más» ganancia son hoy los salvadores de la crisis financiera argentina. Ojalá haya aquí y en el exterior quienes «vengan por más» porque si no vienen caemos en el caos.

Por tanto ese inversor más simple debe saber lo máximo posible del índice de recaudación de la AFIP si quiere ganar y no ser víctima de los más avispados que ya saben estas cosas.

Para este mes de agosto, por ejemplo, esta previsto, es normal y no debe asustar a nadie que la recaudación impositiva sea menor en alrededor de 7 por ciento que en agosto del año pasado. El problema que puede venir es que sea bastante más negativa que el año 2000, por ejemplo en 8 u 8,5 por ciento. Por caso la recaudación de julio pasado hubiera sido exitosa en 6 por ciento menos que la del mismo mes del año anterior. Lo temible era que fuera menor en 9%. Lo fue en 8,7% y eso precipitó en baja los títulos públicos, el riesgo-país del cual recién en estos días han emergido pero tras causar bastantes pérdidas (ver gráfico).

Ese menos 7 por ciento en agosto no es caprichoso sino que está casi perfectamente calculado por quienes saben qué ingresos deberían producirse tras ser aumentados impuestos (por caso 6 por mil al cheque, cables con IVA a 21%, quita de exenciones a cooperativas y mutuales, etc.).

Está previsto que en agosto el Estado recaude unos 4.661 millones de pesos y que con los ajustes en marcha gaste $ 4.370 millones, con lo que se estima que tendría que tener un superávit de 291.

Si esto se da, si recaudan $ 4.661 millones (7% menos que en agosto del año pasado) cualquier inversión hoy del público en títulos públicos dará un muy buen resultado. Ni hablar si la recaudación comparada año a año da mejor, por caso 6,5% o menos porque allí sería un boom alcista el de los títulos.

Por supuesto que si la caída de la recaudación de agosto supera mucho a 7% o 7,5% las cotizaciones en títulos retrocederán y perderán los inversionistas, crecerá el riesgo-país, subirá la tasa de interés o sea todo el circuito hacia el caos ya conocido. También sucedería si el gobierno recauda en agosto los 4.296 millones pero fuera desbordado por alguna demagogia en el gasto público que lo pusiera por encima de los 4.370 millones.

Todo esto -dirá el lector- está muy bien pero «¿cómo yo, inversor, sé que la recaudación va a ser sólo 7% inferior a agosto del año pasado o sea que se llegará a los 4.661 millones y el gasto no excederá de los 4.370?

Obviamente es difícil saberlo y en esto radica el arte de la inversión de los ahorros de cada uno. Partamos de la base de que el gasto del Estado no aumentará por la Ley de Déficit Cero y por más planes demagógicos contra mayores ingresos inexistentes del Estado que esbozan algunos políticos (el más notorio creador de estas fantasías, sin esperar que el país mejore y se encamine, es el ministro «Juampi» Cafiero).

Pero el cálculo ahora del ingreso -es una buena transparencia del mercado que da igualdad a los inversores expertos y simples- no lo sabe nadie. Ni los funcionarios del gobierno, ni los políticos, ni los empleados de la DGI, ni los periodistas.

¿Por qué? Porque cómo será la recaudación del mes lo define en definitiva el ingreso por pago del IVA que es el principal, pero eso recién lo empiezan a definir las empresas desde el 20 de agosto en adelante. Hay datos parciales de algún interés. Por caso se sabe cómo viene diariamente la recaudación del impuesto al cheque que orienta. Hasta ahora se recogían 12/13 millones por día. Con subir de 4 a 6 por mil y menos exenciones debería estar dando entre 15/16 millones por jornada financiera. Pero no es dato decisivo porque mucha gente y empresas que pagan por ineludible el impuesto al cheque suelen bajar el pago de IVA a fin de mes, como se observó con mucha pena en julio.

En consecuencia hacia el 22 y 23 de agosto, con los primeros ingresos por IVA, surge una primera estimación de cómo vendrá el mes. Y no siempre es precisa. En julio, por ejemplo, se calculó que la caída podría ser ligeramente arriba de 6% y terminó en 8,7%, lo cual precipitó la última crisis con récord de suba en el riesgo-país y caída en las cotizaciones de títulos.

O sea, lector, ni usted ni nadie puede saber cómo vendrá la recaudación del Estado. La suba actual de los títulos con buenas ganancias está basada, además de la contundencia de apoyos en el exterior a nivel de gobernantes y organismos, fundamentalmente en los que arriesgan invertir pensando que a fin de mes el gobierno va a cumplir su meta de recaudación menor a 7% o 7,5% en relación a agosto pasado. Tanto es así que es posible que haya tendencia creciente en los títulos -aunque con alguna toma de ganancia que traiga baja circunstancial- desde ahora hasta cerca de fin de mes.

Allí sí usted decidirá si se limita a lo que haya ganado en estos días de probable tranquilidad financiera y algo de bonanza en alzas y se retira. O si sigue apostando a que el gobierno logrará las señaladas metas de recaudación y entonces si el alza será muy fuerte porque obviamente los bonos argentinos están hoy con cotizaciones muy bajas.

Si aprende todo esto que le explicamos está a la par de los grandes operadores de títulos. Sobre cómo puede venir el hoy famoso dato de la recaudación a partir del 22 o 23 de agosto Ambito Financiero le informará lo que pueda, aunque está dicho que con exactitud nadie lo sabrá hasta fin de mes.

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