Sobre el cierre de la semana, muy exitosa por cierto, el mercado accionario se dio un placer extra: quebrar otra centena y sentirle al gusto a cuatro dígitos, con más de 1.500 puntos. No pudo soportarlo hasta el cierre, quedó en el intradiario, siendo después un número estadístico final en los 1.496 puntos y 0,64% de diferencia. El máximo resultó en 1.511, y el mínimo del día nunca estuvo debajo del cierre del jueves. Todo, enmarcado con un volumen que, después de hacer un pozo de aire en la rueda previa, se entonó parcialmente para alcanzar cerca de $ 90 millones.
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Un despliegue que contuvo de valioso la reaparición de órdenes tomadoras, alejando el riesgo cierto de tomas de utilidad más profundas ante la pesadez que se insinuara.
Otro período muy fértil, donde la plaza local puso distancias con referentes habituales. Ante la medianía de un Dow Jones con 0,9% y un Bovespa más alegre, recogiendo 3,41% en la semana, Buenos Aires reportó un Merval con 4,8 por ciento de ascenso. En dos semanas, el índice vio bajar marcas que se mantenían como estadísticas desde finales de año anterior, y a partir de un mercado sacudido por la falsa adhesión al canje -nunca aclarada-, se enhebró un movimiento extrayendo capital fresco. Rehaciendo posiciones y como gastando a cuenta, de buenas nuevas futuras. La tarea se inicia con una misión: consolidar los 1.500.
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