Señalan que presión fiscal este año llegaría a 33,1% del Producto

Economía

Por un efecto estadístico el peso de los impuestos sobre la economía podría subir sin que se incrementen significativamente las alícuotas.

Para los empresarios el nivel de carga impositiva es siempre un problema, tanto ahora como en etapas anteriores del país. En un informe la Fundación Mediterránea sostiene que la presión tributaria se ubicaría en el 33,1% del Producto Bruto Interno (PBI) este año.

El trabajo, titulado “El Estado resulta un peso que los contribuyentes ya no pueden sostener”, indica que en una comparación internacional “Argentina y Brasil aparecen claramente a la cabeza en Latinoamérica, superando además a muchos países desarrollados como USA, Australia y Corea del Sur”.

Entre las empresas más grandes, las que poseen una facturación anual superior a los $20 millones, cayó mal la modificación al Impuesto a las Ganancias de las sociedades que impulsa el oficialismo en el Congreso. La iniciativa eleva la alícuota efectiva a niveles del 40% para la firma que distribuye dividendos. La suba (la actual está en 25%) servirá para compensar las rebajas en Ganancias de los empleados.

“Luego de bajar del 33,8 al 30,9% del PBI entre 2015 y 2019, la presión tributaria en Argentina subió a 32,4% en 2020 y apunta a 33,1% en 2021, retomando una tendencia alcista que había exhibido entre 2002 y 2015, cuando pasó del 19,3 al 33,8% del PBI” señala el reporte de la entidad encabezada por la empresaria María Pía Astori y Marcos Brito.

Al respecto, cita estudios del Banco Mundial sobre presión fiscal efectiva, esto es, en cuánto impacta sobre los costos de una empresa mediana tipo. “Los resultados de su última medición ubican a Argentina en segundo lugar, luego de Islas Comoras, con pagos de impuestos equivalentes a 106% de las utilidades brutas”, dice la entidad.

La Mediterránea asegura que “la presión tributaria subió 11 puntos del PBI en dos décadas en Argentina, para financiar un gasto público que también aumentó con desmesura en dicho período, cuando pasó de 30 a 47% del PBI”. Y recuerda que el año pasado el Estado cerró con un déficit del 6,5% del PBI, debido a los gastos de la pandemia.

“A pesar que el sector público de Argentina ha gastado 17 puntos extras del PBI en las últimas dos décadas, no logra exhibir una mejora notoria en algunas variables claves sobre las que el Estado influye, como educación, seguridad o tasa de pobreza”, añade el trabajo elaborado por el IERAL, la escuela de negocios de la fundación.

En tanto, se señala que el congelamiento de la reforma tributaria de 2017 “probablemente redundará a futuro en subas de algunos impuestos, como Ingresos Brutos de las provincias, al igual que ocurrió en el pasado reciente”.

En ese sentido, el estudio sostiene que este año “se agregó también el Aporte Solidario Extraordinario, que grava a personas a partir de cierto nivel de riqueza, aun cuando ya existe el impuesto a los bienes personales y los tributos sobre inmuebles, automotores y embarcaciones que aplican gobiernos locales”. Para la Fundación Mediterránea, esa medida, afectó “los niveles de confianza y percepción de inseguridad jurídica que predomina entre los agentes económicos, con previsibles efectos a futuro sobre los niveles de inversión”.

Ariel Barraud, economista del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), dijo a Ámbito que las estimaciones de la Mediterránea “son más o menos la que tenemos nosotros” aunque aclaró que todavía “está difícil proyectar”. Consideró que se pueden manejar diferentes escenarios económicos este año, como una potencial mayor inflación a la presupuestada o un nuevo cierre económico. “No hubo mayores cambios más allá del Impuesto a la Riqueza y puede subir un poquito la presión provincial por Ingresos Brutos”, explicó.

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