Peligran automotrices en la Argentina por devaluación
-
Invertir $6.000.000 en plazo fijo: cuánto rinde en junio de 2026
-
La infancia en ajuste: el presupuesto para niños y adolescentes enfrenta nuevos recortes mientras persiste la pobreza
«Será como volver al Ford Falcon», ejemplificó con tristeza otro directivo.
«Si todo marcha como parece no podrán sobrevivir todas las fábricas que hoy producen en el país y habrá además una gran depuración de marcas importadas. Quedarán muy pocas. No es simpático decirlo pero sería tonto a esta altura negarlo», confesó un ejecutivo de una automotriz.
Uno de los problemas que enfrenta el sector es la vinculación de la producción con los precios en dólares. Alrededor de 60% de una auto producido en la Argentina son autopartes importadas (básicamente de Brasil) que con la moneda devaluada encarecerán el precio de un vehículo. Ya algunas empresas están recibiendo presiones de sus proveedores en el exterior para renovar las garantías por un posible incumplimiento de pago, lo que encarece más los costos.
Actualmente, 30% de la producción se destina al mercado interno y el resto para importar en base a los lineamientos del régimen automotor que fijó las reglas en los últimos 10 años, mediante el sistema de compensación, y que sirvió para integrarse con los mercados internacionales. Si la Argentina no recibe la producción de nuevos modelos por el cierre de la economía no tendrá, en el corto plazo, unidades para vender en el exterior y las empresas no podrán seguir operando como en la actualidad.
En la última década los precios de los autos se redujeron en relación a otros bienes como los inmuebles pero una devaluación impulsará un reordenamiento de los valores en los que los compradores de vehículos saldrán perdieron. Hoy un coche chico, igual a los que se venden en Europa, cuesta entre u$s 10.000 y u$s 15.000 mientras que un departamento de 2 ambientes vale por encima de los u$s 40.000. Una relación de casi 4 a 1.



