21 de septiembre 2004 - 00:00

Pero otra vez el Fondo fue muy duro con la Argentina

Fue nuevamente muy contundente ayer el titular del FMI, Rodrigo de Rato, al momento de hablar sobre la Argentina. "Se siguen aplicando políticas del pasado", dijo, y resaltó que "con el default el país se hizo daño a sí mismo". Con esto, envió un mensaje al gobierno: la reciente postergación de vencimientos que hizo el Fondo Monetario al país por casi u$s 1.100 millones no implica que se esté de acuerdo con los pasos que se están dando con privatizadas y acreedores. En diez días, comenzará la asamblea anual conjunta del FMI-Banco Mundial en Washington a la que asistirán Roberto Lavagna y, seguramente, el flamante titular del Banco Central, Martín Redrado. La preocupación del Fondo pasa por los pocos avances en la renegociación de la deuda y el escaso margen de tiempo que resta para hacerlo. Lo mismo con privatizadas. El Grupo de los Siete -integrado por los países más desarrollados del mundo-tiene claro que no habrá más concesiones en materia de plazos adicionales para que el país concrete esas reformas. Ya no hay temor de que la Argentina llegue al default total, es decir, que entre en cesación de pagos y arrastre a los organismos internacionales como FMI, Banco Mundial y el BID.

Rodrigro De Rato
Rodrigro De Rato
El director gerente del FMI, Rodrigo de Rato, fue muy duro ayer con la Argentina y sostuvo que tras el quiebre del sistema financiero el país continúa aplicando «políticas macroeconómicas del pasado» y que con la declaración del default «se castigó sólo a sí mismo». El titular del organismo aprovechó la oportunidad para reclamar nuevamente la normalización de la relación con los acreedores.

El ex ministro de Economía español negó que el organismo haya dado un trato de favor al país con la prórroga en el pago de una parte de su deuda. «No creo que nadie esté envidiando la situación de la Argentina», dijo De Rato al referirse a la crisis de finales de 2001, la que atribuyó a los continuos «fracasos» en su política económica. También consideró que el país debe registrar de forma sostenida un superávit fiscal primario de cuatro puntos del PBI para reactivar la inversión privada.

De Rato dedicó ayer buena parte de su intervención en el Consejo de Asuntos Internacionales en Nueva York para hablar del caso argentino y no escatimó en críticas al país. Las declaraciones sucedieron sólo minutos antes del encuentro entre el presidente Néstor Kirchner y el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que se realizó en esa misma ciudad en el marco de una reunión de la Organización de las Naciones Unidas.

• Postergación

Además ocurrieron el mismo día en que el país debía hacer frente a un pago por u$s 300 millones al organismo y que logró postergar. El tono crítico del mensaje deja entrever que el Fondo será aún más exigente en enero, cuando debe decidir sobre la postergada tercera revisión del acuerdo, y que los resultados que obtenga el país en la reestructuración de su deuda, junto a los avances estructurales exigidos, serán un tema clave.

En otro orden de cosas, el titular del FMI, pidió a Estados Unidos que reduzca su déficit comercial y presupuestario para evitar perjudicar el crecimiento económico mundial. También hizo referencia a las otras dos grandes economías del mundo, la Unión Europea y Japón, a las que recomendó que aborden «reformas estructurales para disfrutar de un crecimiento económico más vigoroso». A continuación lo destacado del discurso de De Rato:

• La Argentina tiene aún un largo camino por recorrer para mejorar su situación financiera, debe reconstruir una relación normal con sus acreedores y determinar una política estable de reducción de la deuda en procura de comenzar a encarar sus desaciertos.

La situación actual de la Argentina sigue siendo negativa, y después de la quiebra del sistema financiero en diciembre de 2001, ahora continúa con las políticas macroeconómicas del pasado.

• La Argentina se ha infligido castigo a sí misma con la declaración del default y tiene todavía por delante un largo camino que recorrer, especialmente en lo que respecta a recuperar la credibilidad en los mercados internacionales.

• Los argentinos saben bien que sus problemas no se resolverán con los resultados de dos buenos años, como ocurrió recientemente, por lo que
es fundamental que la Argentina recupere las buenas relaciones con los acreedores e inversores para garantizar un crecimiento sostenido de la economía.

• Estados Unidos no puede mantener estos desequilibrios durante mucho tiempo sin perjudicar sus propias perspectivas y el crecimiento económico mundial.

• La Unión Europea no debe cometer los errores de finales de la última década, y debe aprovechar la recuperación actual para reducir sus desequilibrios presupuestarios.

• Tanto Estados Unidos como Europa y Japón deben asumir un mayor compromiso político en la apertura de sus mercados. Todo ello debe ir acompañado por el esfuerzo de los países medianos por lograr un crecimiento sostenible, y de los países pobres por adoptar políticas económicas encaminadas a potenciar el crecimiento y reducir la pobreza.

• Ahora es el momento más apropiado para introducir las reformas que se necesitan, pues la economía mundial se encuentra en un momento de fuerte crecimiento, probablemente el más importante de las últimas décadas.

• Los países deben sacar ventaja de esta oportunidad para realizar nuevos progresos, reducir los desequilibrios mundiales y lograr un crecimiento mundial más equilibrado y duradero.

Pese a que la economía mundial disfruta de un crecimiento sólido y una baja inflación, todavía persisten riesgos importantes.

• Aunque hay otras muchas instituciones, el Fondo tiene un importante papel en los países con bajos ingresos, a los que presta asistencia en las reformas de sus políticas macroeconómicas y en facilitar que consigan una estabilidad financiera necesaria para tener un alto crecimiento y salir de la pobreza.

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