Liberman: "La acuicultura puede generar u$s2.500 millones en divisas y 150.000 empleos"

Economía

El año pasado el sector cerró con una producción de 4.000 toneladas y para el próximo año espera duplicar ese volumen. El foco está puesto en cuidar los recursos naturales y la sostenibilidad de los procesos.

La pesca y la acuicultura son dos actividades claves para el desarrollo económico de la Argentina y en conjunto pueden llegar a generar más de u$s5.000 millones en divisas. Es por eso que la gestión del ministerio de Agricultura, comandada por el subsecretario Carlos Liberman, trabaja en un amplio plan para potenciar a ambos sectores, con la mirada puesta en abastecer al mercado interno, sustituir exportaciones y venderle al mundo productos con alto valor agregado. A continuación actualidad, presente y futuro del sector, en un diálogo con el funcionario.

Periodista: La economía argentina atraviesa un momento en el que necesita divisas frescas y la agroindustria juega un rol clave. ¿Qué lugar ocupa actualmente la pesca y la acuicultura y cuánto puede crecer todavía?

Carlos Liberman: Concretamente, la pesca ya es una realidad cuando hablamos de actividades con la capacidad de generar divisas para los 47 millones de argentinos. El año pasado todavía en pandemia, enfrentando ese enorme desafío, exportamos proveniente de la pesca por un total de alrededor de u$s2.000 millones, con descargas superiores a las de 2019 -casi 15.000 toneladas más- con un proceso de expansión a lo largo de los últimos 19 años. Porque en el 2003 Argentina exportaba pescado por u$s800 millones y logramos culminar el 2021 con una cifra verdaderamente importante que pone a la pesca en un lugar estratégico para generar divisas pero también para las economías regionales de provincias como Santa Cruz, Chubut o Buenos Aires. En cuanto a la acuicultura, desde que asumimos nuestra gestión en diciembre de 2019 nos pusimos como objetivo potenciar a ese sector e incluso creamos por primera vez en la historia del ministerio de Agricultura la Dirección de Acuicultura que hoy comanda Guillermo Abdala. En el mundo el 55% del pescado que consumen los seres humanos proviene de la acuicultura, entonces si localmente logramos subirnos a ese camino y que los u$s2.000 millones que exportó la pesca el año pasado representen el 45% de las divisas que genera el pescado, este sector tiene una potencialidad u$s2.500 millones, además puede también igualar o incluso superar los empleos directos e indirectos que hoy genera la pesca extractiva que son el orden de los 150.000.

P.: ¿Qué avances se lograron a partir de la puesta en marcha de la ley nacional de acuicultura?

C.L.: Desde que asumimos nos pusimos a recorrer el país y actualmente ya hay 13 provincias que adhieren a esta ley que busca fomentar al sector con una mirada productiva pero también sostenible. Es decir, primero, antes de poner en marcha cualquier proyecto se hace un estudio con nuestro equipo técnico para poner en relieve la sostenibilidad productiva de la especie que se busca criar. Esperamos terminar nuestra gestión con todas las provincias adhiriendo a esta ley macro. Por lo pronto, logramos duplicar la producción acuícola en la Argentina hasta alcanzar las 4.000 toneladas y en el 2023 esperamos que se vuelvan a multiplicar para alcanzar las 8.000 toneladas y lograr además un nuevo salto en 2025. A partir de ahí, el objetivo es que el sector se diversifique, que se generen emprendimientos productivos, generadores de empleo en todas las provincias. Hemos financiado proyectos de investigación y desarrollo por más de $200 millones y vamos a seguir sumando financiamiento al sector. Lo central es que los emprendimientos van desde el sur del país, como Santa Cruz, hasta provincias del norte como Tucumán o Misiones y del centro como Santa Fe. La acuicultura puede instalarse y crecer en forma sostenida en todo el territorio.

P.: En las últimas semanas se habló mucho de la sustitución del salmón rosado por la trucha arcoíris para la elaboración de sushi. Algunos cocineros lo celebraron y otros lo demonizaron. ¿Cuál es su visión de esta polémica?

C.L.: En primer lugar vale la aclaración que la trucha es un salmónido y por lo tanto no es para nada el reemplazo del salmón rosado. Más concretamente, la trucha es la superación del salmón, porque reemplazar da la noción de que vamos a usar un producto equivalente o inferior y es todo lo contrario. La trucha argentina es un producto que en primer lugar es totalmente libre de antibióticos, está producido en zonas libres de enfermedades transmisibles, cosa que no pasa con el salmón y en tercer lugar en la medida que el consumidor la pruebe se va a dar cuenta de que además es más rica, el aspecto es similar pero el gusto es superior. Ni que hablar de su valor que al no ser importado es mucho menor que el salmón rosado. Entendemos que en la medida que siga creciendo la acuicultura, no solo vamos a poder abastecer esta nueva demanda sino que también se podrá exportar todavía más. Tenemos un producto de calidad que el mundo requiere.

P.: ¿Cómo evolucionan las sanciones a buques extranjeros por la pesca ilegal?

C.L.: Ni bien asumimos nuestra gestión enviamos un proyecto de Ley al Congreso que fue aprobado en el 2020 a través del cual se incrementaron los montos de las sanciones en más de 30 veces de lo que establecía la vieja ley. En aquel momento el máximo de sanciones era de 10 millones de pesos y actualmente es de 3 millones de litros de combustible, de modo tal que el monto se actualiza y es un caso reincidente es de 6 millones de litros de combustible. También incorporamos cuatro buques patrulleros oceánicos que ya están en la Argentina, tenemos en este momento buques de la Prefectura, de la Armada, aviones de Prefectura, de la Armada, contamos con 25 imágenes satelitales por día que la Comisión nacional aeroespacial nos provee, tenemos radares en tierra y abordo, todo esto para controlar nuestra zona económica exclusiva que es la famosa milla 200. En consecuencia en el primer año de gestión apresamos tres buques extranjeros, en el comparativo, durante la gestión anterior, en cuatro años se habían apresado apenas dos buques. Hemos sentado un precedente en el cuidado de nuestros recursos naturales, de nuestras economías regionales y de nuestros empleos, gracias a ese trabajo hemos logrado disuadir y la situación está totalmente controlada.

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