Una pésima rueda. Al menos, esto es lo que parecía decir la cara de cientos de operadores que ululaban por recinto del NYSE. Lo que no estaba muy claro es si su malhumor era por el desplome de las acciones que ayer cerraron marcando un nuevo mínimo para el año o por el anuncio de la fusión entre la bicentenaria entidad y el sistema de negociación electrónica Archipiélago, que significará el fin de al menos la mayor parte de las operaciones de piso (con el consiguiente despido de del personal redundante). Pero vamos por partes.
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Si bien no con la euforia del día anterior, hasta pasadas las 11 el mercado transitaba la senda ganadora, aun teniendo en cuenta que por ese entonces el precio del petróleo había ascendido a más de u$s 53 por barril. Con 16 de los 23 integrantes que les tocaba presentar sus estados contables, mostrando números que superaban lo esperado, y un resabio optimista tras lo vivido el martes cuando más de uno pensó que "los toros habían vuelto a ruedo", no era para menos. Sin embargo, cuando a las 12 se difundió el informe de los precios minoristas, y cuando dos horas más tarde se distribuyó el "Beige Book", las cosas cambiaron de manera radical. Poco importaron los resultados empresariales o que el crudo comenzara a ceder terreno; la tijera que significaba una suba de precios mayor que lo esperado por los analistas (aun descontando los efectos de la energía y los alimentos) y el hecho de que la Fed estuviese apreciando una caída en la demanda de los consumidores a lo largo de todo el país desplomaron a todos los mercados. Al sonar la campana, el Dow perdía 1,14%, quedando en 10.012,36 puntos. Informate más
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