Brasil solicitará hoy, oficialmente, a la Argentina una reducción de la lista de bienes de capital cuya importación extra Mercosur fue eximida del pago de aranceles la semana pasada. Para ello el ministro brasileño de Desarrollo, Industria y Comercio, Alcides Tapia, viajará a Buenos Aires a discutir algunas excepciones con autoridades argentinas, ya que el gobierno brasileño considera que la lista de los bienes de capital que podrán ser importados con arancel cero es «excesivamente amplia».
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Los bienes que particularmente le preocupan a Brasil son los vinculados con telecomunicaciones (teléfonos celulares) e informática en general. Brasil estima que la reducción a cero del arancel que pagaban estos productos para ingresar a la Argentina desde fuera del Mercosur reduciría sus exportaciones en $ 600 millones anuales. El año pasado, Brasil vendió a la Argentina bienes de capital por $ 1.400 millones, de los cuales $ 600 millones provinieron de la venta de productos como celulares, monitores, impresoras y otros de informática en general.
En el caso puntual de telefonía celular, en 2000 las ventas a la Argentina de estos productos fueron de $ 398 millones. Además, Brasil considera que no son bienes de capital sino de consumo ya que su uso esta destinado al consumidor final y no a la producción de otros bienes, como indica la definición de bienes de capital (serán bienes de capital aquellos destinados a la producción de otros bienes, que no se consumen en el proceso productivo).
Otros productos brasileños que tienen en la Argentina un mercado importante son impresoras, monitores para computadoras y otros vinculados con la informática que, de acuerdo con datos del Centro de Estudios Bonaerense (CEB) en 2000 se vendieron a la Argentina por $ 193 millones.
En todos estos bienes Brasil competirá en la Argentina con el resto del mundo, en igualdad de condiciones. En el caso de los teléfonos celulares, antes de la medida dispuesta por la Argentina, abonaban un arancel de 22% si eran importados fuera del Mercosur, lo que refleja la ventaja que tenía Brasil.
Pero además de la posibilidad de perder mercado en la Argentina, un punto que preocupa a los brasileños es que estos productos ingresen a nuestro país con arancel cero, y sean reexportados luego a Brasil compitiendo con los productos brasileños en su propio mercado. Sobre todo en el caso de los productos informáticos, donde Brasil, es además un fuerte importador: en 2000 importó $ 1.036 millones de este tipo de bienes desde el resto del mundo, con un crecimiento de 25,5% con respecto a 1999. El crecimiento fue para Brasil muy significativo, porque el total de las importaciones sólo creció 13%.
En el caso de teléfonos celulares, Brasil prácticamente no importa, pero igualmente considera que hay riesgo que al ingresar con arancel cero a la Argentina, también se triangulen hacia este país.
Según señaló ayer el canciller brasileño, Celso Lafer, el tema será analizado con las autoridades argentinas por Alcides Tapia (se reúne mañana con Cavallo). Lafer confía en convencer a la Argentina de que no incluya los teléfonos celulares y otros productos de informática dentro de los bienes de capital.
También la Cámara Nacional de Comercio y Turismo de Chile estimó que las modificaciones arancelarias impuestas por la Argentina perjudicarán las exportaciones de ese país en u$s 380 millones. Por ese motivo, la entidad llamó al gobierno de Ricardo Lagos a «redefinir» la postura de ese país hacia el Mercosur, del que participa como miembro asociado.
El presidente de la cámara chilena, Fernando Lihn, dijo que el Mercosur «es todavía un bloque política y económicamente inestable» y exhortó a su gobierno a «privilegiar la negociación con los Estados Unidos para la suscripción de un acuerdo de libre comercio».
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