El gobierno pudo reducir a través de subsidios la desocupación, pero no le alcanzó para paliar la pobreza. Según los datos del INDEC, 54,7 por ciento de la población es pobre, en tanto otro 26,3 por ciento es indigente. Proyectando esas cifras sobre la población urbana estimada por el Ministerio de Economía, las cifras son preocupantes: hay 18.812.971 pobres y de ellos 9.045.359 directamente son indigentes.
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Si bien el INDEC destacó que la pobreza bajó de 57,5 por ciento en octubre del año pasado a 54,7 por ciento en mayo y que la indigencia descendió de 27,5 por ciento a 26,3 por ciento en el mismo período, si se compara con mayo de 2002 tanto la pobreza como la indigencia subieron. Eso ocurre porque la inflación que desencadenó la devaluación y las reducciones de ingresos que recién se revirtieron sobre fin de año, se comieron el efecto de los planes lanzados por el gobierno. Así, hay actualmente 800 mil pobres y 607 mil más que en mayo del año pasado.
En el interior del país la situación es más dramática. Hay regiones como el Noreste argentino, donde la pobreza alcanza a 70,2 por ciento de sus habitantes y la indigencia a 37,3 por ciento. Algo similar ocurre en el noroeste, donde la pobreza se ubica en 66,9 por ciento y la indigencia en 21,2 por ciento. En Cuyo, una zona exportadora, la pobreza ascendió a 58,4 por ciento de sus habitantes en mayo y la indigencia a 28,2 por ciento. Los menores niveles de pobreza se registraron en la Patagonia, donde 40,7 por ciento de la población es pobre y 18,5 por ciento indigente. Según la definición del INDEC, la Línea de Indigencia procura establecer si los hogares cuentan con ingresos suficientes como para cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer «un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas». Los hogares que no superan ese umbral son considerados indigentes.
Por adulto, el valor de la canasta básica se estipula en $ 106,55 mensuales. En el caso de una familia de tres miembros, compuesta por una jefa de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61, la canasta básica asciende a $ 259 mensuales.
En este caso, si la familia en conjunto tuviese un ingreso de 140 pesos mensuales sería considerada indigente, pero si llega a 260 pesos pasa a la categoría de «pobre». En cuanto a la línea de pobreza, el INDEC busca establecer si a partir de los ingresos de los hogares, éstos tienen capacidad para satisfacer un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales.
Para calcular la línea de pobreza se toma en cuenta la canasta básica, ampliándola con la inclusión de bienes y servicios no alimentarios (como vestimenta, transporte, educación, salud, etc.) para obtener así la canasta básica total.
Para un adulto, la canasta básica total llega a los $ 232 mensuales de ingresos. Luego se toman en cuenta la totalidad de los que componen el hogar. Si el ingreso es inferior al valor de la canasta básica total, se considera que el hogar y los individuos que lo componen se hallan por debajo de la línea de pobreza. De lo contrario, se encontrarán en el grupo de hogares y personas no pobres.
En el ejemplo mencionado anteriormente, la línea de pobreza responde a un valor de 566,76 pesos mensuales.
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