Según algunos historiadores, nos enfrentamos a lo quepuede ser la peor crisis eleccionaria norteamericana desde 1866. En aquelentonces todo fue solucionado con un acuerdo reconocido como “corrupto”, algoque nadie apuesta sea posible en las actuales circunstancias. En un principiodebíamos saber quién era el nuevo presidente de los EE.UU. a eso de las cuatrode la mañana del miércoles, luego vino la idea que para las 5 de la tarde delmismo día estaría todo solucionado.
Después los analistas aseguraban que sería todoresuelto para las 5 de la tarde de la jornada de ayer. Hoy todo lo que se sabe,es que casi nadie se anima a dar un pronóstico sobre cuándo sabremos quién esel nuevo presidente de los EE.UU. Complicándolo todo aun más, no se limita lacuestión a quién tiene mayoría de electores, sino a ver si éstos están dispuestosa romper una tradición que en sólo 3 oportunidades en la historia del paísterminó siendo elegido primer mandatario quien salió en segundo lugar de lapreferencia popular. Después de todo al momento de escribir estas líneas apenaspoco más de 300 votos separaban la decisión de a quién correspondían los 25electores del estado de Florida. Tal vez lo más sorprendente de la rueda deayer es que mientras las conversaciones en el mercado giraron de manera casiexclusiva en torno a la cuestión política, el volumen negociado aumentó a másde 1.110 millones de acciones en el NYSE y 1.900 millones en el NASDAQ. Claroque los precios fueron los encargados de reflejar la incertidumbre política,con el NASDAQ perdiendo 0,97% y el Dow retrocediendo 0,67% para cerrar el díaen 10.834,25 puntos. Como consuelo de lo que fue una “mala rueda” (paramuchos), queda el que los últimos valores anotados superaron en 3,66%, y 2,03%los mínimos anotados durante la jornada. Otro sector donde se sintió de maneradirecta la incertidumbre, fue en la moneda, que cerró en 86,63 centavos poreuro y 107,4 yenes.
Hay quien dice que la recuperación de la divisaeuropea tuvo más que ver con la cuarta intervención del BCE tratando deapuntalarla en las últimas cinco ruedas, pero el consenso de los operadoresapostaban a la incertidumbre eleccionaria como el principal factor. Tal vez lamejor noticia sobre lo que está pasando es que la tasa de largo, retrocediendopor segunda rueda consecutiva a 5,852 por ciento, si bien puede ser reflejo decierta búsqueda de refugio es, al mismo tiempo, una indicación optimista quetodo el asunto político resultó ser de manera satisfactoria. Ahora, a esperar.




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