Políticos de Brasil contra el éxito de Lula, pero no es grave
La pérdida de la presidencia de la Cámara de Diputados tiene para el gobierno de Lula da Silva un costo político más que económico, como ayer lo expresaron los mercados. Curiosamente ocurre en un momento en que el gobierno y, sobre todo, el presidente Lula tienen un alto grado de aprobación por parte de la población. Que, además, recibe diariamente el voto de confianza de los inversores y del propio FMI, que pugna por la renovación del acuerdo que vence en marzo. Sin embargo, este gobierno que implementó una política económica no ajena a los partidos de derecha no logró capitalizar el apoyo de éstos. Por eso, se habla más de una falta de capacidad negociadora; y algunos, de elevada dosis de soberbia del partido gobernante, en el entramado de alianzas dentro del Congreso. Si bien el partido gobernante no logró retener, como es la tradición, la presidencia de la Cámara baja, ello no tendría un impacto significativo en la economía, y por eso el mercado terminó en alza. Pero no se descartan inconvenientes a la hora de impulsar nuevos proyectos de reformas y de gobernar vía decretos.
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José Dirceu, el principal operador político del gobierno de Lula da Silva, felicita ayer al nuevo titular de la Cámara de Diputados, Severino Cavalcanti.
El dólar, que había comenzado la jornada en alza por las noticias políticas, se inclinó a la baja ante la recuperación del mercado y frente a la fuerte intervención del Banco Central, que habría comprado más de 100 millones de dólares, logró finalizar en los 2,585 reales. Cabe señalar que el dólar llegó a caer a niveles de 2,567 reales (-0,50%) antes que interviniera el Central.
«Todo eso es muy malo para el gobierno de Lula y para su equipo económico en términos de control político sobre el Congreso y de poder para ejecutar su política económica», dijo el analista David Fleischer, de la Universidad de Brasilia, quien recordó que si bien el PT es el primer bloque en la Cámara baja, sólo tiene 91 de los 513 diputados, por lo cual siempre debe llegar a trabajosas alianzas para convertir sus proyectos en leyes.
En ese mundo que es el Congreso, Cavalcanti expresa a los diputados del llamado «bajo clero», legisladores sin mucho brillo ni peso específico que, según políticos y analistas, no se sienten bien tratados por el PT ni por los ministros de Lula da Silva.




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