16 de febrero 2005 - 00:00

Políticos de Brasil contra el éxito de Lula, pero no es grave

La pérdida de la presidencia de la Cámara de Diputados tiene para el gobierno de Lula da Silva un costo político más que económico, como ayer lo expresaron los mercados. Curiosamente ocurre en un momento en que el gobierno y, sobre todo, el presidente Lula tienen un alto grado de aprobación por parte de la población. Que, además, recibe diariamente el voto de confianza de los inversores y del propio FMI, que pugna por la renovación del acuerdo que vence en marzo. Sin embargo, este gobierno que implementó una política económica no ajena a los partidos de derecha no logró capitalizar el apoyo de éstos. Por eso, se habla más de una falta de capacidad negociadora; y algunos, de elevada dosis de soberbia del partido gobernante, en el entramado de alianzas dentro del Congreso. Si bien el partido gobernante no logró retener, como es la tradición, la presidencia de la Cámara baja, ello no tendría un impacto significativo en la economía, y por eso el mercado terminó en alza. Pero no se descartan inconvenientes a la hora de impulsar nuevos proyectos de reformas y de gobernar vía decretos.

José Dirceu, el principal operador político del gobierno de Lula da Silva, felicita ayer al nuevo titular de la Cámara de Diputados, Severino Cavalcanti.
José Dirceu, el principal operador político del gobierno de Lula da Silva, felicita ayer al nuevo titular de la Cámara de Diputados, Severino Cavalcanti.
San Pablo - Sobre el cierre de la jornada de ayer el fuerte ingreso de capitales del exterior revirtió el efecto negativo de la sorpresiva derrota del partido gobernante (traballista) para presidir la Cámara de Diputados. Fue así como la Bolsa paulista, que tras haber caído más de 1%, terminó con una suba de 0,29%, mientras que el dólar apenas recuperó 0,19% al cerrar en 2,585 reales.

El mercado bursátil abrió nervioso por la inesperada derrota del candidato por el gobierno brasileño para presidir la Cámara de Diputados, Luiz Greenhalgh, y en los primeros minutos llegó a perder 1,20%, pero en la segunda mitad de la sesión pasó a alternar subas y bajas. En la recta final de la jornada el índice Bovespa se afirmó en el terreno positivo por las subas de las acciones de los bancos, que deben beneficiarse con la subida de los tipos de interés que el mercado espera que sea anunciada hoy por el Banco Central. El índice Ibovespa finalizó en 26.610 puntos. Las acciones que más subieron en el grupo principal fueron las ordinarias del estatal Banco do Brasil, que ganaron 5,97% seguidas por las preferenciales de la telefónica Telesp, con 2,73%. Otros papeles del sector bancario que también se apreciaron fueron los preferenciales de Bradesco (1,53%) y de Itaubanco (1,11%).

El dólar, que había comenzado la jornada en alza por las noticias políticas, se inclinó a la baja ante la recuperación del mercado y frente a la fuerte intervención del Banco Central, que habría comprado más de 100 millones de dólares, logró finalizar en los 2,585 reales.
Cabe señalar que el dólar llegó a caer a niveles de 2,567 reales (-0,50%) antes que interviniera el Central.

• Riesgo-país

En el mercado de deuda emergente también hubo una reversión de la tendencia bajista cuando los inversores minimizaron el impacto negativo del revés político. Así el principal bono de la deuda brasileña, el Global 2040, terminó con una pérdida de 0,73%, mientras la prima de riesgo-país se elevó a 0,49% a 407 puntos cuando al comienzo de la jornada había subido más de 1,2%.

Para los analistas políticos la inesperada derrota de ayer en Diputados, que sorprendió al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de visita en Guyana, mostró la debilidad del gobierno en el Congreso, la principal arena política de Brasil, y la escasa habilidad del oficialismo para sumar aliados. Todos coinciden que ha sido un claro mensaje para el gobierno y para el PT, para que bajen la soberbia.

Ayer tras 16 horas de debate fue elegido para comandar la Cámara de Diputados, Severino Cavalcanti, que va por su tercer mandato legislativo y su octavo partido: actualmente, pertenece al Partido Progresista, que, a pesar de su nombre, es una fuerza conservadora,heredera del partidoque sustentó a la dictadura militar (1964-1985), y cuya figura más conocida es el caudillo paulista Paulo Maluf.

«Todo eso es muy malo para el gobierno de Lula y para su equipo económico en términos de control político sobre el Congreso y de poder para ejecutar su política económica»,
dijo el analista David Fleischer, de la Universidad de Brasilia, quien recordó que si bien el PT es el primer bloque en la Cámara baja, sólo tiene 91 de los 513 diputados, por lo cual siempre debe llegar a trabajosas alianzas para convertir sus proyectos en leyes.

En ese mundo que es el Congreso, Cavalcanti expresa a los diputados del llamado
«bajo clero», legisladores sin mucho brillo ni peso específico que, según políticos y analistas, no se sienten bien tratados por el PT ni por los ministros de Lula da Silva.

Dejá tu comentario

Te puede interesar