Por ahora, las privatizadas no trasladarían el impuesto
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Según estiman algunos analistas, la incidencia del impuesto a las cuentas corrientes en la factura de gas de un usuario residencial de consumo promedio que vive en Capital Federal y Gran Buenos Aires sería de 25 centavos, lo que equivale a 0,7% de suba sobre la tarifa actual.
La situación sería semejante en el caso de las empresas eléctricas. Para los consumidores, se trataría de un impacto menor, pero para las empresas podría significar una reducción de algunos millones, se estima que entre 5 y 10 millones, en los ingresos anuales.
Si se da como un hecho que la mayoría de las privatizadas ahora no pedirá el traslado, se especula que las distribuidoras eléctricas, sucesoras de SEGBA (Edenor, Edesur y Edelap) podrían hacerlo cuando se discuta la primera revisión de las tarifas de distribución desde la privatización, lo que corresponde hacer a partir de setiembre.
El caso es más complicado en el sector gasífero. Todavía sigue frenado en la Justicia el polémico acuerdo a que había llegado el ex ministro José Luis Machinea para suspender por dos años el ajuste por precios industriales de EE.UU., para aplicarlo al cabo de ese período en cuotas y con intereses sobre las tarifas.
Según estimaciones confiables, si la Cámara en lo Contencioso Administrativo levanta la medida cautelar dictada en primera instancia para frenar el acuerdo entre Machinea y las empresas, las distribuidoras gasíferas quedarían habilitadas para recuperar los meses en que no percibieron la suba, con un aumento de 6,5% en diez cuotas. Igualmente, en julio de 2003 se empezarían a cobrar los ajustes suspendidos, con la tasa de 8,5% anual, si es que la Justicia no declara inconstitucional el acuerdo.
Reajuste
Se sabe que por razones jurídicas, el expediente volvió en las últimas semanas a la jueza en primera instancia Clara Do Pico, por lo que la Sala V de la Cámara podría expedirse recién en mayo o junio.
Para esa época, si el fallo de la Cámara es favorable al acuerdo entre partes, a la suba de 6,5% habrá que agregarle el aumento por el precio del gas en boca de pozo, que se reajusta el 1 de mayo de cada año, al empezar la época de mayor consumo.
En ese contexto, a las empresas de gas les resultará difícil plantear el traslado del impuesto a las cuentas corrientes que abultaría todavía más las tarifas precisamente en los meses de mayor gasto para los usuarios residenciales.
En cambio, se cree que Telefónica y Telecom, cuyos ingresos y ganancias vienen decreciendo como consecuencia de la apertura, podrían empezar a gestionar ya, aunque en forma reservada, el traslado al abono del impacto del nuevo impuesto. En estas compañías ya habría estimaciones preocupantes de lo que vienen perdiendo, o mejor dicho dejando de ganar, debido a la baja en las tarifas en larga distancia, para enfrentar la competencia, e insisten con el costo de mantener el servicio en zonas no rentables.




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