Nueva York - Sanford «Sandy» Weill, mandamás del Citigroup Inc., renunció ayer a su puesto como CEO del mayor grupo financiero del mundo, como consecuencia de dos gigantescos escándalos que hicieron tambalear no sólo su poder sino la propia existencia del holding. Uno de ellos fue el pago a consultoras bursátiles para «inflar» el valor de determinados papeles, en beneficio del Citi; el otro fue prestarle enormes sumas a la fallida Enron, aún a sabiendas -según se aduce-de que los balances de esta empresa estaban falseados. Por el primero de los escándalos la SEC ( autoridad bursátil de EE.UU.), obligó al Citi a pagar una multa de u$s 400 millones.
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Weill, a punto de cumplir 71 años, será sucedido por quien es considerado su heredero natural, el actual CCO del grupo Charles Prince; su puesto a su vez será asumido por Robert «Bob» Willumstad. Los tres tienen en común provenir de Travelers Corporation, el grupo con el que el antiguo Citibank se fusionó en 1998. Luego de la fusión, Weill desató una sangrienta lucha interna que terminó con su victoria, lo que se tradujo en el desplazamiento de la vieja guardia del Citi. El poder omnímodo de Weill no parece que vaya a desaparecer. Informate más
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