19 de febrero 2001 - 00:00

Positivo: depósitos privados crecen casi $ 1.000 millones

Por el momento, el ruido político generado sobre el Banco Central y su titular, Pedro Pou, no ha impactado sobre el favorable comportamiento de los depósitos privados, que este mes crecerían cerca de $ 1.000 millones.

Sobre la base de la información disponible del organismo monetario de la primera quincena de febrero, es posible proyectar un incremento de 1,30 por ciento del promedio mensual de colocaciones privadas (lo que representa una tasa anual de más de 20%). Esto significa un aumento de 990 millones de pesos con relación al promedio de enero pasado.

De tal forma, el stock de depósitos privados ya supera los 77.000 millones, un nivel que no registraba desde 1999. Finalizaría febrero con un promedio mensual de 77.100 millones aproximadamente, de los cuales 27.135 millones corresponden a colocaciones en pesos y 49.965 millones a depósitos en dólares.

Sin duda, el salvataje financiero que alejó el fantasma del default y de la salida de la convertibilidad se refleja en el mantenimiento de la confianza de los ahorristas, tanto en el sistema financiero como en el tipo de cambio. Por ello no extraña el desenvolvimiento de las colocaciones nominadas en pesos que crecen este mes a una tasa mensual de 1,90 por ciento promedio (algo más de 500 millones). Mientras que los depósitos en dólares crecerían por debajo de 1 por ciento mensual promedio (aproximadamente 480 millones).

Lo mismo ocurre al observar el comportamiento de los inversores de plazo fijo. Los depósitos en pesos crecen este mes a razón de 2,2 por ciento, lo que implica un aumento de casi 250 millones en términos absolutos. Por el lado de los argendólares, éstos crecen poco más de 0,50 por ciento, que representa un incremento absoluto de 217 millones.

El total de las colocaciones a plazo fijo ya supera los 52.700 millones: 11.600 millones en pesos y 41.130 millones en dólares.

Este comportamiento de los depósitos privados no deja de ser una señal positiva, sobre todo por el factor estacional y el momento político.

Ahora bien, este crecimiento de las colocaciones privadas por un lado es el reflejo de la contención del gasto privado. A lo que debe sumarse el hecho de que el crédito bancario al sector privado sigue sin mostrar señales de reactivación.

Se plantea así un dilema en el sistema financiero.
Porque de continuar el crecimiento de los depósitos, con un nivel de consumo estable y una demanda crediticia todavía en retroceso, generará una situación de elevada liquidez para los bancos. Que tendrá como correlato (de no mediar ninguna sorpresa que afecte el nivel de riesgo-país) una mayor presión sobre las tasas de interés pasivas (para los ahorristas). Y que también debería acentuarse sobre las tasas activas (para préstamos).

Dado que si continúan creciendo los depósitos y los créditos no aumentan, los bancos tendrán problemas de rentabilidad.

En este caso se teme que este exceso de liquidez vuelva a tener como destino financiar al Tesoro nacional vía compra de títulos públicos como ocurrió el mes pasado y a lo largo de los últimos dos años.

El equipo económico con el salvataje ya tendría cubiertas las necesidades de financiamiento para este año por lo que no debería volver a generar el efecto crowding out (desplazando al sector privado de la oferta crediticia) canalizando la liquidez de los bancos en nuevas emisiones de bonos.

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