Después de más de cuatro años de negociaciones, la Argentina y México parecen encarrilar posiciones, y ahora ambos países están cerca de llegar a un acuerdo automotor. La base del régimen que negociaron los dos países se basa en el intercambio de 15.000 unidades anuales con un arancel preferencial de 8%. La definición del tema se terminaba de cerrar anoche dentro de la Cancillería argentina, entre el viceministro de Relaciones Exteriores, Horacio Chighizola, y el principal negociador mexicano, Eduardo Soliz. Además del tema automotor, y dentro de un acuerdo bilateral global, se negociaban también acuerdos con productos como porotos y frutas.
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Según esperan del Ministerio de Relaciones Exteriores que dirige Adalberto Rodríguez Giavarini, el anuncio definitivo de este régimen automotor bilateral podría oficializarse en abril, cuando se reúnan los presidentes Fernando de la Rúa y Vicente Fox en la próxima cumbre de jefes de Estado de América, en Quebec, Canadá. Este será un ámbito donde precisamente habrá necesidad de buenas noticias y acuerdos, ya que se presume que dentro del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) no habrá mayores avances al no haber indicios sobre la posibilidad de que Estados Unidos acepte negociar los subsidios agrícolas. En este sentido, la única buena noticia que podría surgir en Canadá es que el presidente norteamericano George Bush anuncie el reenvío al Congreso de ese país el proyecto de «Fast Track».
Legalmente, el acuerdo que cerrarían la Argentina y México no implicaría ningún tipo de conflicto con el régimen automotor que se firmó en diciembre pasado con Brasil; más allá de que éste imponga un arancel de 35% para todos los vehículos importados desde países que no son miembros del Mercosur (Paraguay y Uruguay, además de la Argentina y Brasil). La salida legal para la aceptación internacional de este acuerdo se basa en el artículo 43 del régimen del Mercosur, que autoriza «a cualquier país firmante del pacto a que pueda hacer acuerdos con países fuera del bloque». En su momento, desde la Secretaría de Industria de Javier Tizado se criticó este artículo negociado por su antecesora Débora Giorgi, por dar la imagen de poca solidez en el caso de que se multipliquen los acuerdos automotores de cualquiera de los miembros con países que estén fuera del bloque. Ahora la Argentina hizo provecho de esta cláusula.
Sin embargo, el gobierno de Fernando de la Rúa no fue el primero en utilizar el artículo 43 en provecho propio ni el primero en elegir a México como socio privilegiado extra Mercosur. El 5 de setiembre de 2000 fue Brasil el que se adelantó a la Argentina y acordó su propio régimen automotor con México. En este caso se definió un intercambio anual de 40.000 unidades para el 2000 y 50.000 para este año, también con un arancel de 8%.
Si bien se reconoce que la cifra de 15.000 vehículos anuales no es del todo importante (sólo a Brasil se exportan aproximadamente 150.000 unidades desde las terminales argentinas), los negociadores locales reconocen un valor agregado en este número. Luego de este acuerdo, la Argentina pondrá un pie concreto y sólido en el segundo mercado automotor de Latinoamérica, y según se espera, la cifra de 15.000 podría aumentarse a 40.000 en tres años, si se cumplen las pautas acordadas por los dos países. Estratégicamente, el dato es importante ya que la Argentina podría comenzar una sociedad provechosa con otro socio que no sea Brasil dentro del sector automotor, y abrir un nuevo mercado hasta ahora casi inexplorado.
Hay tres terminales radicadas en el país que concretamente se beneficiarían con este acuerdo: Ford, Volkswagen y General Motors. Las tres tendrían vehículos fabricados dentro del país, que son de mucho interés para el mercado mexicano, especialmente para completar ciertas gamas de ofertas y definir empresarialmente estrategias de producción y distribución en todo el continente.
Para el mexicano Soliz, la conclusión de las negociaciones de Buenos Aires de ayer resultan un evento especial. Este funcionario proviene de la gestión de Ernesto Zedillo y fue el principal negociador del ex presidente mexicano proveniente del PRI. Entre otras cuestiones, fue el responsable del cierre de las negociaciones dentro del NAFTA y de la formación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
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