Prat-Gay quiere ahora comprar menos dólares
El flamante presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, aseguró ayer que una vez que se elimine la actual incertidumbre el dólar debería ubicarse en torno a los 2,80 pesos. Dijo que ése es un valor de «largo plazo», pero al mismo tiempo dejó claro que su intención es que el BCRA deje de comprar todos los dólares que ingresan en el país por el superávit comercial como hoy lo hace. Prat-Gay concurrió ayer al Senado, donde fue interrogado durante más de dos horas por la Comisión de Acuerdos. Se defendió acertadamente y dijo lo que los legisladores querían escuchar. De hecho, y por la buena impresión que dejó anoche el gobierno, descontaba que se apruebe hoy su pliego al frente del Central hasta setiembre de 2004. Prat-Gay efectuó afirmaciones importantes ayer que van anticipando cuál va a ser su plan al frente del BCRA. Se mostró partidario de ir liberando los fuertes controles que hoy existen en el mercado cambiario (tope a compras de divisas para público y empresas, liquidación de exportadores y giros al exterior). Además, confesó que ya se está trabajando en un plan alternativo para el caso de que la Corte Suprema avance con la redolarización de los depósitos. El ex economista del JP Morgan se diferenció de Aldo Pignanelli y se alineó con Lavagna: se manifestó contrario a pagar los vencimientos con Banco Mundial, FMI y BID con las reservas. Habló también sobre la renegociación de la deuda pública: «Es más importante lograr baja de tasas y una extensión de los plazos de la deuda antes que una quita del capital». Calmó a los senadores su visión sobre la banca pública: «Tiene un rol esencial en la economía», lo que en definitiva fue determinante para que consiga el apoyo necesario para ser confirmado en el Banco Central.
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• El Banco Central se tiene que ocupar más del valor del peso, que del valor del dólar. Los argentinos podemos tener una moneda sana y sólida.
• Como consecuencia del excedente comercial que estamos registrando, hay un riesgo de que compremos muchos dólares. Por ello, en tanto la economía mejore, pretendemos ir liberando los controles cambiarios. Hay que entender que donde hay un control, hay una posibilidad de evasión, y ésos son recursos que se desvían.
• No estoy de acuerdo con pagar los vencimientos con los organismos internacionales de crédito con reservas. Porque ello significaría de aquí a la asunción del próximo gobierno alrededor de u$s 8.000 millones, lo que nos dejaría con escasas reservas y generaría una dinámica de precios y tipo de cambio muy negativas.
• Desde el Banco Central estamos pensando en un plan B en el caso de que la Corte Suprema avance con el proyecto de redolarización de los depósitos. Pero si hay un fallo en este sentido, como los bancos actualmente no tienen los u$s 55.000 millones, es obvio que no se puede hacer frente a esto en forma inmediata y al contado.
• El nivel de equilibrio de largo plazo del dólar, una vez que la economía se recupere y se elimine la actual incertidumbre, estimo que está por debajo del actual. Debería estar en torno a los 2,80 pesos por dólar. A medida que pase el tiempo, el tipo de cambio va ir aterrizando, indudablemente a un nivel más alto que el de los años '90.
• La renegociación de la deuda es responsabilidad del gobierno y particularmente del Ministerio de Economía. Esto no implica que el Banco Central no emita su opinión si es consultado.
• La mejor opción no es pagar o no pagar, sino llegar a un acuerdo con el FMI para ir renovando los plazos y que esto permita una recuperación de la economía.
• Las medidas preventivas que hay que tomar para no sufrir otra crisis como la que padecimos son una política de encajes claras, como así también límites claros de garantías de depósitos. Ahora el Banco Central puede ser prestamista de última instancia en el caso de los depósitos en pesos, pero no en dólares.
• Se podría haber salido antes de la convertibilidad, y eso hubiera evitado muchos costos. La experiencia nos muestra que cuando se sale de los tipos de cambio fijo, habitualmente se sale mal y tarde. Cualquier proceso de salida de un sistema de tipo de cambio fijo es traumático, porque en un primer momento los mercados tienden a sobrerreaccionar.
• En cuanto al tema de la renegociación de la deuda, privilegio una baja de tasas y una extensión de los plazos por encima de una quita de capital de la deuda.
• La reestructuración del sistema financiero es un tema fundamental y que va a demandar mucho tiempo.




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