El cierre de los mercados de carne de Estados Unidos, Canadá, Chile y Unión Europea daría un duro golpe a la ganadería y a la industria frigorífica. Se estima que los precios internos caerían hasta 20%, al menos durante los primeros meses, como consecuencia de la sobreoferta interna provocada por el freno a los envíos. Si los embarques que se encuentran camino a Europa no pueden ser distribuidos a otros mercados más pequeños, el vuelco de la mercadería a la plaza local acentuaría los recortes.
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El impacto negativo generado por la imposibilidad de colocar mercadería en el exterior ya comienza a preocupar a los exportadores debido a que algunas empresas dieron marcha atrás a los envíos que debían realizarse esta semana. De hecho, algunos supermercados de Alemania comenzaron a retirar la carne argentina de sus góndolas. En consecuencia una empresa local recibió llamados de los importadores para que se frenen los envíos. «Nos dijeron que si la carne no podía ingresar al país no la pagaban», admitía el empresario Gustavo Freixas, de Compañía Sudamericana, que debió suspender un embarque previsto para ayer. No obstante, desde Alemania se conocía una fuerte acción de lobby de los importadores de carne argentina ya que debido a la «seguridad» del producto los consumidores comenzaron a aumentar las compras ante la aparición del mal de la «vaca loca» y de aftosa en el Viejo Continente. La prohibición del ingreso de carne argentina genera un claro perjuicio a los importadores y distribuidores alemanes, quienes preveían un aumento de ganancias debido a la proximidad de las Pascuas, ya que es una temporada en la que el comercio crece tanto como en Navidad.
Los empresarios coinciden en que la situación planteada por el cierre de los principales mercados de carnes va a producir cierres temporarios en frigoríficos y cortes en la cadena de pagos. La sensación de incertidumbre acentuaba la preocupación. «El impacto en precios depende de cómo se mantenga la oferta y de como se reconquisten los mercados», comentaba Ignacio Gómez Alzaga, consignatario de hacienda, quien sostenía que la operatoria en el mercado de Liniers, no se vería afectada, según la primera interpretación de los concesionarios del predio. P.V.P
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