La imparable escalada del precio internacional del petróleo causa fuerte preocupación en todo el mundo por el impacto sobre la inflación, el nivel de actividad y los conflictos que empiezan a suscitarse. Ya hay paros y protestas de transportistas en Chile, España, Francia e Italia. También se registran medidas de fuerza de pescadores en varios países de Europa, y las aerolíneas comerciales están reduciendo sus planes de expansión debido al alto costo del combustible de aviación.
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La empresa brasileña Gol anunció que devolverá algunos de sus aviones de gran porte debido a la suba en el combustible de aviación. Se estima que podría reintegrar 12 Boeing 767 utilizados para los vuelos con destino a México y Europa. TAM, por su parte, analiza devolver dos Airbus A340-500.
En EE.UU., Continental anunció que eliminará 3.000 empleos y retirará 67 aviones. United Airlines también anticipó que recortará 14% su capacidad nacional y eliminará hasta 1.600 puestos de trabajo.
Cooperación
Por su parte, los ministros de Energía del Grupo de los Ocho (G-8) acordaron ayer un pacto de cooperación para aumentar la eficiencia energética y atenuar las subas en petróleo y gas.
El Acuerdo Internacional para la Cooperación de Eficiencia Energética (IPEEC), firmado ayer durante una reunión en la ciudad japonesa de Aomori, se produjo después de que el petróleo en el mercado de Nueva York llegó el viernes a casi u$s 140, con las perspectiva de alcanzar u$s 150 hacia el 4 de julio, cuando se intensifican los viajes de turismo en EE.UU. La cotización del crudo subió entre diciembre y junio 43%, y los analistas no se arriesgan a pronosticar un techo.
El desarrollo del precio del petróleo es «anormal» y constituye un «desafío extremo», indicó el ministro de Economía japonés, Akira Amari. Asimismo, el sábado, los cinco grandes países importadores de petróleo, Japón, EE.UU., China, India y Corea del Sur, se manifestaron « seriamente preocupados» por los precios récords.
Además, el llamado Grupo de los 5 (G-5) pidió que « gradualmente sean eliminadas las subvenciones a los combustibles-», a pesar del aumento del precio del petróleo.
«Nos damos cuenta de que en el futuro próximo estaría bien renunciar gradualmente y progresivamente a las subvenciones a los precios de la energía convencional, que deberían ser sustituidas, donde sea posible, por políticas bien direccionadas a algunos beneficiarios», indicó el G-5.
Por su parte, el ministro de Energía de EE.UU., Sam Bodman, dijo que los precios del petróleo son «un shock» para la economía de su país, pero aseguró que no hay crisis petrolera en el horizonte.
Por último, la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) afirmó ayer que no ve necesidad de aumentar la producción. Funcionarios de Arabia Saudita y Pakistán declararon que el aumento del precio es injustificado y no tiene relación con la base del mercado.
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