Presentó Paulson el rescate a bancos: "Es algo desagradable"

Economía

Washington (Reuters, AFP, ANSA) - Estados Unidos entró ayer en una nueva era financiera con su plan de compra de participaciones accionarias en bancos valuado en u$s 250.000 millones, una incursión en el sector privado que funcionarios consideraron un lamentable último recurso.

Luego del rebote en las Bolsas generado por los paquetes de rescate bancarios en Europa y Asia, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, anunció que nueve grandes bancos -incluidos Citigroup, JP Morgan Chase y el Bank of America- serán recapitalizados por el gobierno, que se quedará a cambio con parte de sus acciones.

Paulson, que se presentó juntoal presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y la presidente de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC por sus siglas en inglés) Sheila Bair, reconoció que las medidas le resultaban « desagradables». Sin embargo, las consideró necesarias ante la propagación de la desconfianza en los mercados financieros.

«Las acciones de hoy (por ayer) no son lo que quisimos hacer, son lo que tenemos que hacer para restaurar la confianza en nuestro sistema financiero», aseguró Paulson, además de agregar que el gobierno actúa con una «velocidad sin precedentes» para tratar de «volver a equilibrar nuestra economía».

El presidente norteamericano, George W. Bush, sostuvo, tras reunirse con sus asesores económicos, que «ésta es una medida esencial a corto plazo para asegurar la viabilidad del sistema bancario estadounidense».

Bush afirmó que los nuevos capitales alentarían a que los bancos vuelvan a prestar fondos, lo que impulsaría la creación de empleos y la expansión económica. Además, insistió en que las medidas del gobierno son «limitadas y temporales» y no apuntan a intervenir el libre mercado.

  • Involucrados

    Por su parte, Paulson explicó que nueve bancos participan inicialmente en el programa de inyección de capitales. Si bien no quiso nombrarlos y dijo que cada entidad dirá si se incorpora o no al plan, los nombres ya circularon ampliamente. Entre los que se mencionan figuran Bank of America (que se llevaría u$s 20.000 millones); Wells Fargo, Citigroup, JP Morgan Chase (u$s 25.000 millones cada uno); Goldman Sachs, Morgan Stanley (u$s 10.000 millones cada uno); Bank of New York Mellon y State Street (en torno a u$s 2.500 millones) y Merrill Lynch (u$s 5.000 millones).

    Paulson convocó el lunes a los directivos de las nueve entidades en cuestión para comunicarles formalmente la noticia. Se comenta que John Thain, de Merrill Lynch, salió de la reunión en Washington con una cara de velorio. También tenían caras largas Jamie Dimon de JP Morgan, Vikram Pandit de Citigroup y John Mack de Morgan Stanley.

    Bernanke expresó su confianzaen que funcionará la última iniciativa para inyectar dinero en los bancos y convencerlos de que reanuden las prácticas crediticias normales, pero advirtió que no traerá un alivio instantáneo para la economía estadounidense. «No estoy sugiriendo que el camino hacia adelante será fácil», sostuvo Bernanke.

    Por su parte, Bair dijo que la gran mayoría de los bancos estadounidenses seguían siendo seguros, a pesar de la pérdida de confianza que los funcionarios buscan contrarrestar. «Todos estamos preparados para hacer lo que sea necesario a fin de arreglar cualquier problema que surja, y a trabajar con Wall Street y con las empresas comunes para destrabar el sistema financiero», indicó Bair.

    Los u$s 250.000 millones que se invertirán en los bancos de Estados Unidos, efectivamenteuna nacionalización parcialdel sistema bancario estadounidense, procederán del rescate financiero de u$s 700.000 millones originalmente aprobado por el Congreso para comprar los activos problemáticos que envenenaron las hojas de balance de los bancos.

    Esto representó una alteración mayor del plan original del Tesoro para liberar los mercados crediticios, que se apoyaba más en los principios del libre mercado. Paulson dejó en claro que él acudía a estas medidas sólo porque se vio obligado a hacerlo.

    «Que el gobierno sea dueño de una participación en cualquier compañía privada de Estados Unidos es objetable para la mayoría de los estadounidenses, yo incluido, pero la alternativa de dejar a las empresas y los consumidores sin acceso al financiamiento es totalmente inaceptable», dijo Paulson.
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