Previsible: postergan licitación del Correo
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Francisco Macri
Podría echarse mano, entonces, al viejo adagio de «A confesión de parte, relevo de prueba»: el interventor Eduardo Di Colla está admitiendo que no le alcanzaron dos años y tres meses para poner a la empresa en condiciones de llamar a licitación. La otra, obvia, conclusión es que no parece el gobierno demasiado interesado en apurar estos tiempos.
• Acciones judiciales
Cabe recordar además que la disolución del vínculo entre el Estado y el concesionario fue traumática: CASA inició diversas acciones judiciales y administrativas para recuperar no sólo la operación del Correo sino también reclamando que se le reconozca la inversión de más de u$s 600 millones que -asegura- hizo en la empresa desde 1997 hasta noviembre de 2003. El contrato preveía que el concesionario invirtiera al menos u$s 25 millones anuales durante los primeros diez años.
A su vez el Estado adujo diversos incumplimientos contractuales (entre ellos una deuda por cánones impagos de más de $ 450 millones; el contrato preveía un canon de 102 millones de pesos/ dólares y se abonó hasta 2000) como razón para cancelar la concesión. Sin embargo, SOCMA siempre afirmó que había dejado de pagar porque el Estado también había incumplido «promesas» (nunca escritas, es cierto) de « emparejar» el mercado postal permitiéndole a CASA aplicar las mismas condiciones contractuales a su personal que los de la competencia (OCA tiene un convenio con los camioneros de Hugo Moyano muy diferente del de los telepostales) y también eliminar la competencia de los correos «truchos» e ilegales.
• Privilegio
Al margen de la voluntad o no del Estado por conservar la empresa bajo su férula, llamar a licitación en las actuales condiciones resultaría casi imposible, dada la maraña de juicios y acciones cruzadas entre Estado y empresa. Una de ellas es el reclamo de CASA de que se le restituya la propiedad de su centro de distribución en Monte Grande; otra, es cómo estando en concurso preventivo, el Estado (accionista además de acreedor) tomó una posición de privilegio respecto de los demás acreedores al hacerse de la empresa.
Finalmente Macri no parece demasiado interesado en avanzar en este contencioso ni en encrespar su relación con el gobierno: está a la espera de que el Presidente y su secretario de Transporte le dé vía libre a su negocio ferroviario, o sea la explotación del Belgrano Cargas con socios como el chino Shi Keron y las locales Grupo Roggio y Ferrovías.




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