En 2007, el déficit comercial con Brasil alcanzó el récord de u$s 4.007 millones, pero el vinculado al sector industrial fue mayor aún: u$s 6.770 millones, constituyendo la principal fuente de este desequilibrio. Al modelo productivo de Néstor Kirchner le cuesta digerir esta situación con su principal socio comercial. Desde 2004, el desequilibrio totaliza u$s 13.204 millones. Sin embargo, cuando se confronta el comercio industrial bilateral, surge un déficit de casi u$s 22.100 millones en este período.
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Por lo tanto, no hay duda de que el intercambio entre los sectores manufactureros de ambos países explica el deterioro de la balanza comercial argentina con Brasil. No puede pasarse por alto que, precisamente, a lo largo de los años de la administración Kirchner el tipo de cambio fue más que favorable a los industriales argentinos frente a sus pares brasileños. Así y todo, entre la bonanza que experimentó la economía argentina, el magro crecimiento brasileño -con excepción del año pasado- y la carencia de oferta exportable disponible y acorde con la demanda importadora de Brasil, soslayaron la ventaja competitiva del devaluado peso frente al revaluado real. Además, vale recordar que durante la gestión del ex ministro Roberto Lavagna se impusieron restricciones y cupos a las importaciones desde Brasil -que aún rigen-, fundamentalmente en industrias consideradas sensibles, como la textil, electrodomésticos (línea blanca) y calzados. Y vale señalar que estas medidas no se intensificaron debido a que la industria local no dio abasto estos años para satisfacer la fuerte demanda interna, principalmente, de electrodomésticos y automóviles, recurriendo así a la oferta importadora.
No debe considerarse que la avalancha de importaciones brasileñas estuvo relacionada con inversiones productivas, como se intenta explicar oficialmente. Sólo de teléfonos celulares el año pasado se importaron u$s 662 millones y más de u$s 2.100 millones en los últimos cuatro años. Los celulares ya son emblemáticos en el intercambio bilateral al constituirse, desde 2005, en el segundo principal producto importado desde Brasil detrás de los autos de entre 1.500 y 3.000 cm3.
Basamento
Está claro que el comercio con Brasil se basa en la producción primaria, más allá de que desde el gobierno destaquen las exportaciones automotrices. Es más, el sector primario ( agropecuario y pesca), incluido el minero, es el único superavitario. El año pasado, el intercambio de productos primarios dio un superávit de u$s 2.000 millones, de los cuales el trigo aportó cerca de u$s 900 millones; el de manufacturas de origen primario, u$s 100 millones; y el del sector minero, u$s 809 millones, fundamentalmente por las naftas y otros combustibles. En el caso del trigo, cabe mencionar que la performance está explicada por los mayores precios internacionales ya que las cantidades cayeron. Algo similar ocurrió con los combustibles.
Ahora bien, en el resto de los sectores -todos los industriales-, como el químico, plástico, celulosa y papel, textil, calzado, construcción, metales, máquinas y equipamiento eléctrico, material de transporte, e instrumentos de precisión, la balanza es deficitaria para la Argentina.
El mayor déficit corresponde al sector de máquinas y material eléctrico con u$s 2.700 millones en 2007 y unos u$s 8.160 millones desde 2004. Las compras más relevantes son justamente celulares, motores, maquinaria agrícola, televisores, DVD, impresoras, heladeras, lavarropas, motogeneradores, compresores, grupos electrógenos, computadoras y máquinas excavadoras.
Luego se destaca el complejo automotor, con un desequilibrio en 2007 de u$s 1.216 millones y más de u$s 5.653 millones en el acumulado desde 2004.
Otro sector muy deficitario es metales y sus manufacturas. En 2007 fue negativo en u$s 1.045 millones y totaliza cerca de u$s 3.000 millones en los últimos cuatro años. Los más representativos son los productos siderúrgicos, hilos de cobre, y chapas de aluminio.
También la industria química registra déficit en torno a u$s 592 millones el año pasado y casi u$s 1.600 millones desde 2004. En el caso de la industria plástica, el rojo superó en 2007 los u$s 380 millones (u$s 711 millones desde 2004), principalmente por polietilenos y neumáticos.
La industria textil y calzados sumó un déficit en 2007 de u$s 540 millones y acumula desde 2004 más de u$s 1.800 millones.
El sector de madera y papel generó un déficit de u$s 222 millones (u$s 715 millones desde 2004); y el de insumos para la construcción u$s 133 millones (u$s 380 millones acumulados).
Lo que inquieta es que Brasil viene incrementando significativamente sus importaciones totales, y poco y nada parecen haberlo aprovechado la industria argentina pese al imperio del dólar alto y los menores costos de energía.
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