El lunes próximo, el Banco Mundial anunciará el desembolso de un nuevo préstamo para la Argentina. Los fondos (que por ahora no fueron especificados) serán utilizados para apoyar un programa de salud dirigido al sector maternal-infantil, básicamente en el norte del país. El anuncio tiene importancia, porque representa una señal de apoyo por parte del organismo en medio de las negociaciones de la Argentina con el FMI para llegar a un acuerdo de mediano plazo. El ministro de Economía, Roberto Lavagna, venía efectuando numerosos reclamos por una deuda que -según entienden en el equipo económico- el Banco Mundial mantiene por el país. Esto se debe a que el acuerdo con el Fondo que se firmó en enero establecía un flujo de pagos neutro entre el país y los organismos internacionales.
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Sin embargo, con el Banco Mundial esto no se estaba cumpliendo, y la entidad debería «devolverle» al gobierno unos u$s 1.000 millones por los pagos ya efectuados por la Argentina desde principios de año hasta ahora. De esta forma, el préstamo del BM que será anunciado en breve saldará parcialmente esa deuda reclamada por Lavagna.
Mientras tanto, la institución que preside James Wolfensohn está elaborando la nueva estrategia de créditos al país que desarrollará en los próximos años. Para ello, expertos del organismo están recorriendo distintas ciudades y regiones del país para elaborar el programa denominado Country Assistance Strategy (CAS), a través del cual se establecerán los principales requerimientos de ayuda del Banco Mundial para apoyar inversiones dirigidas a los sectores sociales más empobrecidos. El informe final, revelaron fuentes de la institución, estará listo para noviembre.
El director del BM para la Argentina, Chile y Uruguay, Axel von Trotsenburg, ya estuvo en Chaco, Córdoba, Trelew y Mendoza, entre otros puntos, para recabar información y determinar las necesidades de la población.
El nuevo préstamo que llegará del BM se suma a dos líneas desembolsadas durante 2003: una dirigida a financiar el plan Jefas y Jefes de Hogar (por u$s 600 millones) y otra destinada al rescate de cuasi monedas (u$s 500 millones).
La intención del gobierno de Néstor Kirchner es modificar el mecanismo de financiamiento que el Banco Mundial mantuvo con la Argentina durante los '90 y que se prolongó hasta ahora. La idea es que los fondos se apliquen directamente a cubrir necesidades de infraestructura y mejora de la calidad de vida de ciertos grupos de población.
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