23 de enero 2002 - 00:00

Pronostican caída de 50% de las importaciones por devaluación

Pronostican caída de 50% de las importaciones por devaluación
Con enormes dificultades, la Argentina ya empezó a sustituir importaciones. El encarecimiento del dólar, pero por sobre todo la falta de claridad en las nuevas reglamentaciones para importar que paralizó las compras al resto del mundo desde fines de diciembre, obligaron a comerciantes y fabricantes a recorrer el país en la búsqueda de abastecimiento local.

Si bien 95% las importaciones se liquidan al dólar a 1,4 peso, esos 40 centavos de diferencia implica un incremento del costo anual de las importaciones de casi 9.000 millones de pesos que el deprimido mercado argentino hoy no es capaz de absorber.

Por eso los 21.000 millones de dólares que se importaron el año pasado, ya prometen reducirse drásticamente a menos de 12.000 millones de dólares y las reconocidas cadenas de la Capital Federal y el interior del país se lanzaron la última semana a la búsqueda desesperada de proveedores locales que estén en condiciones de producir los mismos productos que antes llegaban de Asia, Brasil u otros orígenes por similares pero «made in Argentina».

Por ahora todos buscan los mismo: «no aumentar los precios» para «no ahuyentar clientes» dado que los deprimidos ingresos no pueden absorber subas de precios. Para eso en la mayoría de los casos se están liquidando las partidas de bienes importados a los mismos precios y, mientras tanto, se buscan productos sustitutos en el mercado nacional.

Sectores clave como productores agropecuarios, frigoríficos, calzados, medicamentos, alimentos, son algunos de los que recibieron en las dos últimas semanas muchas consultas y pedidos de cotizaciones.

Consultas

«Con la devaluación hemos tenido una gran cantidad de consultas y algunas pocas formalizaciones de negocios. Cadenas como McDonald's, Granja del Sol y otras marcas importantes que ahora están imposibilitadas de comprar pollos a Brasil por los problemas para liquidar divisas, nos estuvieron pidiendo cotizaciones estos días», señalaron empresarios avícolas de la provincia de Entre Ríos.

Pero no todo es tan fácil para los productores nacionales. Prácticamente todos los sectores dependen directa o indirectamente de insumos importados que hoy tampoco pueden importar tan fácilmente y que con el nuevo dólar se les encarece. Los Bancos no están liquidando las divisas, no se abren las cartas de crédito, y además hay que esperar que la AFIP le otorgue el libre deuda al importador, trámite que tarda unos 20 días hábiles que aún no se han cumplido. A esto se agrega que el «corralito» dejó pendiente una deuda con el resto del mundo que desde la Cámara de Importadores estiman en 5.000 millones de dólares que ya está vencida y aún no se ha podido saldar, lo cual ha cerrado las puertas para acceder a proveedores internacionales afectados por las restricciones financieras en la Argentina.

«
Pocos le quieren vender a la Argentina si desde el 3 de diciembre no le pagamos a nadie», explicaba el titular de la Cámara de Importadores (CIRA), Diego Pérez Santisteban.

Asimismo un conocido ganadero señalaba que está en condiciones de abastecer la mayor demanda exportadora por la drástica caída que había sufrido el consumo, pero tienen serios problemas para conseguir insumos. «Por ejemplo, no hay venta de soja y maíz porque no hay precios de referencia. Quienes venden granos sólo venden con pagos cortos y precios altos. También las vitaminas y los minerales que necesitamos como insumo son importados y además de tener que pagarlos más caras, directamente no los estamos pudiendo comprar.»

En el sector metalúrgico, ante la falta de precisiones para importar se decidió adelantar las vacaciones que en general se toman en febrero. Eso arrastró a otras empresas demandantes de insumos del sector. «Nosotros hacemos tratamientos de superficie y nuestro proveedor cerró por vacaciones. El insumo para hacer el enlosado dejó de hacerse en el país y por ahora no sabemos qué va a pasar», decía
César Tortorella, uno de los propietarios de Enlosados Aconcagua y titular de Garantizar SGR.

Limpieza

Desde una empresa de elaboración de productos de tratamiento y limpieza de Munro también explicaban que aún no han podido conseguir en el mercado local insumos para reemplazar los importados y tiene paralizadas las ventas que ya de por sí están en niveles mínimos.

La sustitución de insumos no viene resultando tan fácil:
el año pasado se importaron 7.500 millones de dólares en bienes intermedios que ahora se encarecen y muchas fábricas locales no están en condiciones de producir. La falta de crédito es uno de los aspectos que está dificultando las posibilidades de ampliar la producción.

Un ejemplo es el de los productores de duraznos en lata mendocinos. Antes de la devaluación, la mayor parte de estos productos ingresaba de Asia. Se vendían unas 100 millones de latas al año donde muy poco era producción nacional. Ahora las grandes y pequeñas cadenas minoristas buscan nuevos abastecedores internos y si bien la Argentina tiene todo para producir ese producto en el país, hace falta una sola cosa:
crédito. Fuentes del complejo mendocino señalan que si consiguen el dinero, podrán abastecer muy fácilmente la mayor demanda porque «duraznos no faltan».

Productores de frutas y verduras de diversas zonas del país también recibieron en los últimos días propuestas «interesantes» de empresas minoristas para comprar sus productos, que antes ingresaban de Chile o de Brasil.

Para los propietarios de Secon Wind, un negocio de deportes alternativos de San Isidro, la situación es más complicado porque sus productos no entran dentro del dólar oficial sino que se liquidan al dólar libre. «No estamos importando nada. Dólares abajo de $ 1,8 prácticamente no conseguimos. Antes girábamos los pagos por tarjetas de crédito, casas de cambio o bancos pero ahora no hemos podido operar con ninguna de estas formas. Estamos buscando en la industria nacional para sustituir productos, pero la calidad no es la misma», decía su propietario,
Ramiro Martínez Peña.

Desde el sector calzados, donde 95% de las fábricas están actualmente paradas, dicen que si bien las importaciones han caído, el dólar a $ 1,4 sigue siendo desfavorable en relación con la devaluación que sufrió Brasil desde 1999. «El sector está en condiciones de abastecer la mayor demanda y de sustituir el principal insumo, que es el cuero, por producción nacional», decía
Carlos Bueno, aunque con serias dudas de que esa mayor demanda se produzca con un dólar a $ 1,4.

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