18 de agosto 2026 - 18:33

Pymes en alerta: se duplicaron los atrasos en los pagos y la producción cayó al nivel más bajo en siete años

La pérdida de ventas ya impacta directamente en la cadena de pagos. El 24% de las empresas registró atrasos en sus vencimientos, mientras que el 62% tuvo que alargar los plazos de cobranzas.

El 81% de las industrias sufre la pérdida de ventas, lo cual ya impacta en la cadena de pagos.

El 81% de las industrias sufre la pérdida de ventas, lo cual ya impacta en la cadena de pagos.

La industria pyme profundizó el deterioro durante el segundo trimestre de 2026, con una caída interanual de la producción del 11%, mientras que el empleo retrocedió 4,5% y acumuló 14 trimestres consecutivos en baja. La contracción reflejó un fenómeno preocupante, relacionado con el aumento de los incumplimientos de pagos y el alargue de los plazos de los vencimientos.

En concreto, el 24% de las pymes industriales registró al menos un atraso entre abril y junio, prácticamente el doble que el 12% relevado en el mismo período del año pasado. Los mayores problemas aparecieron en el pago de impuestos y a proveedores, según los datos de la Fundación Observatorio Pyme.

Esta situación se profundizó ante la persistente debilidad de la demanda interna. La falta de ventas ya afecta al 81% de las pequeñas y medianas industrias, al mismo tiempo que se mantiene como la principal preocupación de los empresarios y genera tensión en la cadena de pagos, que escaló hasta convertirse en el segundo problema más mencionado por las empresas.

La caída de ventas comenzó a tensionar la cadena de pagos

Por la caída de las ventas, un 62% de las pymes encuestadas alargó los plazos de cobranzas. Dentro de ese universo, un 40,9% indicó que los tiempos fueron "levemente más largos", mientras que otro 21,7% respondió que fueron "significativamente más largos". Apenas el 4% consiguió cobrar en plazos menores a los habituales.

Del otro lado de la cadena, los atrasos alcanzaron al 17,3% de las empresas en el pago de impuestos, frente al 8,6% registrado en el tercer trimestre de 2025. En proveedores, la proporción pasó del 5,7% al 15,3%, mientras que los incumplimientos con bancos crecieron del 3,4% al 8,6%.

Así, una de cada cuatro pymes industriales tuvo dificultades para cumplir al menos uno de sus vencimientos, frente a una de cada ocho menos de un año atrás.

La tensión en la cadena de pagos se da ante una nueva contracción de la producción, que retrocedió 3,6% respecto del primer trimestre y 11% en la comparación interanual, en términos desestacionalizados. De esta manera, se ubicó en el nivel más bajo de los últimos siete años. Como suele ocurrir, el impacto fue mayor entre las empresas pequeñas que entre las medianas.

En cuanto al empleo, la cantidad de ocupados cayó 0,8% desestacionalizado en el trimestre y 4,5% frente al mismo período de 2025, con lo que completó 14 trimestres consecutivos de retroceso.

Pymes: qué pasa con los costos, rentabilidad e inversión

El deterioro de la actividad presiona fuertemente sobre los márgenes empresarios. El 73% de las pymes encuestadas alertó que los costos aumentaron por encima de sus precios de venta, mientras que el 69% aseguró que su rentabilidad empeoró.

La pérdida de rentabilidad tiene un efecto directo sobre las posibilidades de inversión, lo que implicó que solo el 35% de las empresas considerara que el segundo trimestre fue un buen momento para invertir en maquinaria y equipos, un punto menos que en los primeros tres meses del año y nueve puntos por debajo del 44% alcanzado dos años atrás.

Si bien la brecha entre las empresas que consideran que es un buen momento para invertir se amplía entre las que mejoraron sus márgenes (57,7%) y aquellas que los deterioraron (26,8%), las inversiones dependen cada vez más de fondos propios y reinversión de utilidades. Por ende, una erosión prolongada de los márgenes puede terminar afectando su capacidad productiva hacia adelante.

Pese al deterioro de las condiciones, las expectativas empresarias mostraron una recuperación. El Índice de Confianza Empresarial PyME (ICE) subió hasta los 43 puntos, desde los 40 del primer trimestre, aunque todavía permanece por debajo de los 50 puntos que separan una percepción pesimista de una optimista.

Algo similar ocurrió con el PMI, indicador que anticipa el ciclo de actividad, que pasó de 34 a 44 puntos. La mejora, sin embargo, no alcanzó para abandonar el terreno contractivo y el indicador permanece ligeramente por debajo de los niveles de un año atrás. Según detallaron desde Fundación Observatorio Pyme, el referencial estuvo influido por un componente estacional.

Ante las dificultades financieras, las empresas recalcaron la importancia de un alivio tributario. Un 32,8% señaló como prioridad reducir las alícuotas de Ingresos Brutos, mientras que otro 29,7% reclamó una disminución de las contribuciones patronales.

Ingresos Brutos aparece, además, como el tributo que más afecta la operatoria de las compañías, seguido por las tasas municipales, el impuesto al cheque y las contribuciones patronales.

Por otra parte, a la debilidad de la demanda se suma la apertura de importaciones, que generó una competencia con la producción local en muchos sectores. El 47% de las firmas manifestó preocupación por el avance de bienes e insumos provenientes del exterior y parte del propio entramado industrial comenzó a modificar su estrategia frente a ese escenario.

El 25% de las pymes sustituyó insumos nacionales o parte de su propia producción por bienes finales o intermedios importados, mientras que otro 15% incorporó productos terminados del exterior para complementar su oferta.

Por último, en línea con el pedido del alivio tributario, las industrias exigen una mayor participación de las firmas locales en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que tiene importantes beneficios fiscales para los inversores extranjeros. Apenas 1,5% de las pequeñas y medianas empresas participa como proveedor directo en los proyectos adheridos y 3,2% lo hace indirectamente a través de otras compañías.

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