Quickfood colocará hoy 41,8% de sus acciones en la Bolsa
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«Creemos que la oportunidad está ahí para las empresas del sector alimentario, pero siempre que no se tome deuda. Por eso aconsejamos a la gente de Quickfood salir a buscar socios, equity, y no préstamos», dijo a este diario Carlos Sigwald, director de Santander Sociedad de Bolsa, la colocadora de la emisión (los subcolocadores son el Banco Río para el segmento minorista, y el Banco de Valores para el sector corporate). Según fuere el precio de corte, los fabricantes de Paty esperan recaudar entre u$s 30 y u$s 33 millones, dado que ofertarán 10 millones de acciones clase «B» que se venderán a un precio que irá entre los $ 3 y los $ 3,30.
Tres cuartas partes del monto recaudado se destinará a capital de trabajo, mientras que el restante 25% será «embolsado» por la familia controlante para -se dice-comprarle la parte a algún miembro del «clan» que no querría seguir en la sociedad en las nuevas condiciones.
La movida de Quickfood es llamativa dado que, desde que fuera fundada hace cerca de 40 años, fue 100% propiedad de los Bameule; las condiciones imperantes en la economía los habrían convencido de la necesidad de salir a buscar fondos.
«La empresa está bien; va a cerrar el año con utilidades y facturó cerca de u$s 200 millones», asegura Sigwald con empeño de vendedor. «Es muy distinto su caso al de otros frigoríficos, porque no está afectado por la competencia con exportaciones de Brasil; Quickfood exporta sólo 30% de su producción, y nada de eso es termoprocesado», agrega.
A pesar de que el banquero no lo menciona, está claro que se refiere a CEPA, el frigorífico del grupo Garovaglio y Zorraquín que ayer anunció haber solicitado su concurso preventivo. En este caso, la propia convocada admite haber sido duramente castigada por los productos termoprocesados brasileños.
Sigwald asegura que los accionistas que entren en condición de minoritarios «lo harán también en condición de equidad con el núcleo de control; esto significa que deberán ser consultados para decisiones estratégicas que hagan al destino la empresa, como retirar su cotización de la Bolsa, una fusión, un canje de acciones... Esto, además, permite avizorar en el futuro la posibilidad de una segunda salida a la Bolsa en la que podría venderse el control». Esta segunda fase, se apresura en aclarar, no está prevista para el futuro cercano.
El próximo 7 de diciembre se cerrará el período de formación de precio, y el 13 de diciembre, la transacción y liquidación de la misma. Desde el 11 de diciembre se operará en «grey market».
«Pensamos que la mitad de la emisión será tomada por AFJP (no podrán tomar más aunque quisieran, a pesar de que tiene nota «1» por una calificadora) y el resto por individuos», aventura el banquero. Para reforzar su argumento, Sigwald recuerda que no hace mucho Molinos Río de la Plata le pagó u$s 27 millones por Goodmark a Unilever, y -asegura-«sólo tiene 15% del mercado; Quickfood tiene 45% de share y una marca que ya es un genérico».
La movida de Quickfood por hacerse de fondos se completaría durante el año próximo con la mudanza de todas sus operaciones a una planta en Baradero, y la comercialización del predio de 16.000 m2 que tienen en Acceso Norte y avenida Márquez, en San Isidro.
Allí, según trascendió, están estudiando ofertas de varios «developers», que pasan desde la compra lisa y llana (a valores actuales el terre-no cotizaría en las cercanías de los u$s 10 millones) o la asociación para desarrollar juntos un proyecto inmobiliario.




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