La recaudación impositiva de enero de 2003 alcanzaría nuevamente los 5.000 millones de pesos, lo que implica un alza de 47% contra enero del año pasado. Las variaciones están magnificadas ya que están siendo comparadas contra el mes del default y de la salida de la convertibilidad. Por este simple motivo es que los datos económicos que se darán a conocer en las próximas semanas serán muy positivos, pero en realidad simplemente porque comparan contra los peores meses de la crisis. No hay señales fuertes de crecimiento de la economía. Por lo menos el aumento de la recaudación está en línea con lo pautado con el Fondo Monetario.
La recaudación impositiva de enero llegaría (e incluso podría superar) nuevamente a los 5.000 millones de pesos, lo que implicaría un incremento de 46,5% contra el mismo mes del año pasado y de 4% frente a diciembre de 2002. Con estos datos, surgidos de la proyección de la recaudación cuando restaban computar sólo una semana de ingresos impositivos, y cuando ya se registran algunos días de pagos y presentaciones de las declaraciones juradas del Impuesto al Valor Agregado (IVA), no habría problemas en cumplir con una de las metas más importantes del acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
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Según los números que se negociaron con los enviados del organismo financiero, el primer trimestre del año debería arrojar un promedio de recaudación de 5.100 millones de pesos, meta que según fuentes de Economía sería muy posible de lograr. La expectativa ahora dentro de la Secretaría de Hacienda de Jorge Sarghini, pasa por superar los ingresos de noviembre de 2002, cuando los ingresos tributarios llegaron a los 5.020,8 millones de pesos, en lo que había sido el récord histórico absoluto de la variable.
En enero volvieron a jugar a favor los mismos efectos positivos con los que se cerró 2002. Como además la comparación interanual de la recaudación de este mes se efectúa contra un período (enero de 2002) en el que los ingresos fiscales sufrieron profundamente los efectos de la crisis política que derribó los gobiernos de Fernando de la Rúa y Adolfo Rodríguez Saá, el alza porcentual será inevitablemente alta. Entre los factores que explican el aumento anual de más de 46%, hay que mencionar la evolución del IVA, que tendrá un aumento de más de 70% entre el primer mes de 2002 y de 2001. También impactará positivamente la recaudación de Ganancias, que mostrará un aumento de casi 50%, impulsada fundamental-mente por la no aplicación del sistema de ajuste por inflación. Las retenciones a las exportaciones (pese a la caída del dólar) se mantendrán en el nivel de 600 millones de pesos, así como los ingresos por el impuesto al cheque llegarán a los $ 500 millones. La proyección de estos datos provocaron tranquilidad ayer en Economía. Desde el ministerio que dirige Roberto Lavagna se dio ahora la orden a los responsables de la recaudación en la Argentina de priorizar la variable ingresos, ya que la meta central en la última parte de la gestión de Eduardo Duhalde será cumplir con lo que se firmó con el FMI. En la práctica esto no tendrá derivaciones directas en alzas de alícuotas impositivas (salvo el retorno del IVA a 21%), sino que habría efectos en cuanto a la devolución del IVA a los exportadores. Si bien Lavagna les habría prometido a los acreedores del Estado que lentamente en el primer cuatrimestre del año se les iría devolviendo parte de la deuda de más de 400 millones de pesos (fundamentalmente a las cerealeras, petroleras y aceiteras argentinas), ahora la prioridad cambió de eje y el ritmo de pago de este dinero será marcado por la meta de recaudación. Esto quiere decir que si entre enero y marzo el promedio de ingresos fiscales mensuales no llega a los 5.100 millones de pesos, se suspenderían inmediatamente en los últimos días de cada mes el pago del IVA adeudado.
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