Recaudación debe subir 5% para que la baja salarial sea de 13%
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Así, la Secretaría de Hacienda, que en adelante pasa a ser la ventanilla desde donde se distribuye el dinero según lo que marque la recaudación, sólo podrá echar mano para ajustar sus cuentas a 50% del gasto total del mes. El gasto del Estado sujeto al ajuste en agosto será entonces de sólo $ 2.373 millones, según las cifras que el gobierno ha distribuido.
La pregunta entonces es: ¿a cuánto debería ascender la recaudación para que alcance con el ajuste previsto en el gobierno de 13%? Un ajuste de 13% sobre los $ 2.373 millones equivalen a $ 301 millones. Los gastos mensuales de julio bajan así de $ 4.740 millones a $ 4.470 millones. Pero para tener los recursos como para hacer frente a dicho nivel de gasto, la recaudación debería crecer con respecto a julio del año pasado en 5%. En julio de 2000, la recaudación fue de $ 4.229 millones. (El crecimiento necesario de la recaudación sería de 7% si se confirma que la rebaja para jubilados sólo afectará a aquellos que ganan más de $ 800.)
Según explicó el directivo de CAME (Coordinadora de Actividades Mercantiles y Empresarias), Vicente Lourenzo, «por cómo vienen las ventas, el crecimiento en la recaudación que estima el gobierno para calcular el ajuste de 13% es muy optimista. Me temo que el ajuste tenga que ser mayor».
¿De cuánto debería ser el ajuste para que la recaudación del mes alcance a cubrir los gastos? Suponiendo que la recaudación se mantiene igual a la de julio del año pasado, es decir, no crece, se necesitará realizar un recorte de $ 541 millones, es decir, 22,7% para llevar ese gasto sujeto a ajuste de $ 2.373 millones a $ 1.832 millones, y poder hacer frente a los gastos ahora por $ 4.229 millones que será el nivel que marque la recaudación si no se registra crecimiento interanual.
• Preocupante
Pero otro punto que preocupa para poder cumplir con déficit cero sin necesidad de un ajuste mayor es que hay partidas que no se podrán afectar: por ejemplo, aquellas relacionadas con gastos de salud donde un recorte a proveedores puede llevar al desabastecimiento de medicamentos u otro tipo de necesidades básicas.
Un sistema como el que ahora se implementa en la Argentina funciona ya en muchos países de América latina. Esta sería la primera experiencia en el país, y del consenso que se logre dependerá que no se convierta en una experiencia traumática.




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