16 de diciembre 2004 - 00:00

"Reestructuración": la idea inconfesable del gobierno para negociar con el Fondo

"Nunca la relación de España con la Argentina-estuvo en este nivel de excelencia. Por decirlo de otro modo, nunca hubo gobierno español tan pro argentino." Esta fue la definición más auspiciosa que escucharon de José Luis Rodríguez Zapatero sus tres visitantes de ayer: Cristina Fernández de Kirchner, Alberto Fernández y el embajador Carlos Bettini. Y la afirmación cobijaba una contraseña: «Estamos dispuestos a transmitir este clima de entusiasmo entre los países con los que tenemos relación o alguna gravitación».

Era la segunda vez que los argentinos se entrevistaban con Rodríguez Zapatero en Madrid. La anterior, en febrero, el socialista era candidato y, por un momento, Néstor-Kirchner se convirtió en su jefe de campaña dando consejos para que pudiera torcer un camino que lo llevaba directo a la derrota. No contaban, claro, con el atentado de Atocha. Curioso, en aquella oportunidad también estaban presentes el jefe de Gabinete, Bettini (no era todavía embajador, pero sí un nexo privilegiado con el PSOE) y la senadora Kirchner, quien para el registro anecdótico hizo un comentario estético sobre los ojos del actual premier.

Las palabras favorables que se pronunciaron esta vez en La Moncloa envolvían un informe/consulta realizado por Fernández durante la entrevista, que se prolongó más tarde en un encuentro con Miguel Sebastián y el resto del equipo de asesoramiento económico de Zapatero. Por primera vez, estos funcionarios expusieron el plan oficial para resolver los compromisos con el Fondo.

Lo más importante de ese informe ofrecido por el jefe de Gabinete es lo que se descartó: nadie habló allí de pagar por adelantado los montos que van venciendo a lo largo del año. Por lo menos no se insistió en una idea que parecía a todas luces disparatada, como la de abonar una deuda que está distribuida en el tiempo, sobre todo cuando se carece de fondos para eso, como admitió la senadora Kirchner en una entrevista al diario «ABC» (ver nota aparte).

Delante de Zapatero y de Sebastián, los argentinos sugirieron otra estrategia: la de una reestructuración del pasivo con el Fondo que permita ir bajando la exposición del organismo en la Argentina, pero con un plan más holgado. Con una condición adicional: que el hecho de estar saldando deudas exima al gobierno de someterse a revisiones demasiado frecuentes por parte del Fondo. Eso sí: nadie en el equipo de Kirchner quiere hablar de « reestructuración» abiertamente. Los españoles no adhirieron ni criticaron la propuesta. Sólo se limitaron a decir que la transmitirían a los países de la Unión Europea que pesan especialmente en el Fondo para que la analicen. Eventualmente, los socialistas de España podrían ejercer cierta abogacía.

• Inconvenientes

Para facilitar la tarea, Fernández informó: ayer nuestro canciller le explicó nuestra intención a Colin Powell y él la aprobó. No fue un comentario necesariamente oportuno: si la relación del gobierno español con la Argentina atraviesa hoy el mejor momento desde la óptica de Zapatero, es difícil encontrar en la historia reciente una curva tan depresiva en las relaciones entre Madrid y Washington.

De todos modos, la propuesta argentina adolece de inconvenientes técnicos elementales, que no fueron explicitados por los españoles ni por Powell. El principal es que no existe la posibilidad de reestructurar pasivos con el Fondo. Lo que sí cabría, según los expertos, es conseguir que cada pago neto de la Argentina se corresponda con un desembolso igual o menor por parte del organismo. Pero para que esta eventualidad se realice es imprescindible que el país en cuestión esté incurso en un programa. Es decir: que acepte discutir reformas y se someta a revisiones técnicas, que es lo que el gobierno dice querer evitar.

Los españoles escucharon las explicaciones argentinas sobre la deuda con más curiosidad técnica que inquietud. El suyo no es un país con una comunidad de acreedores extensa, y el préstamo que realizó el gobierno (atención: gestión Rodrigo de Rato) con el Estado argentino por el blindaje está negociándose en la cola de acreedores del Club de París, por una decisión que Roberto Lavagna adoptó cuando no suponía que el prestamista de entonces se convertiría en jefe del FMI.

• Tarifas

En cambio, el otro capítulo de la charla atrajo la atención de los dueños de casa con mayor compromiso: se refería a plata, de algún modo, de ellos. Como anticipó este diario, los funcionarios viajeros adelantaron que habrá de modo inminente un cronograma para reformular las tarifas de los servicios públicos, con fechas ciertas para el ajuste. Pero que las empresas deberán cooperar tolerando que la suba de ingresos se autorice después de las elecciones del año que viene. ¿Aprobará el Fondo una nueva postergación? Para el gobierno sería importante que los empresarios españoles, muchos de ellos íntimos amigos de Rato, hagan gestiones para volver más flexible el examen de ese organismo sobre este punto, en cierto modo tan decisivo como el de la deuda.

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