1 de agosto 2008 - 00:00

Renunciaron a hombre clave de AFIP en medio de versiones

Horacio Castagnola
Horacio Castagnola
Horacio Castagnola fue separado ayer de la conducción de la Dirección General Impositiva, el segundo cargo en importancia de la Administración Federal de Ingresos Públicos. En su reemplazo asumirá hoy Rubén Toninelli, hasta ahora subdirector de Presupuesto del organismo recaudador. Claudio Moroni, titular de la AFIP, fue el encargado de comunicarle a Castagnola la remoción de su cargo tras citarlo a su despacho a las 16 horas. Justificó la decisión en una orden recibida de Cristina de Kirchner y del ministro de Economía, Carlos Fernández.

Se aleja así uno de los artífices de la mejora en la eficiencia recaudadora alcanzada por la AFIP. Castagnola tenía una trayectoria de más de 30 años en la DGI y era quien realmente poseía los conocimientos y la experiencia como para llevar a cabo el combate a la evasión tributaria. Su bajo perfil hizo que los méritos se los llevara Alberto Abad, quien recayó en la AFIP sin conocimiento del área y sólo con la fortuna de contar con personal técnico idóneo.

Varias versiones circularon ayer sobre los motivos del alejamiento de Castagnola. Es evidente que detrás de ello está Néstor Kirchner. Una de esas versiones adjudicaba este desenlace a que Castagnola se negó a relevar a Jaime Mecikovsky. Eso se lo habría solicitado Claudio Moroni ayer. Mecikovsky es quien habría liderado una investigación de evasión impositiva de Gotti Hnos., una constructora de Santa Cruz con predominante participación en la obra pública provincial. Mecikovsky fue reemplazado por Carlos Sánchez, inspector de la AFIP de reputación poco positiva dentro del organismo. La misma versión indica que directores de la empresa Gotti iban a ser denunciados penalmente por la DGI, lo que hubiera llevado el caso a un fuero federal.

Rubén Toninelli, nuevo titular de la DGI, llega cuestionado por manejo de compras dentro del organismo. Pero también, junto a su hijo, habría actuado o efectuado gestiones en defensade Gotti Hnos. Actualmente, el hijo de Rubén Toninelli es contador y empleado del Tribunal Fiscal de la Nación.

Otras versiones del caso hablan de la voluntad oficial de ocupar todos los espacios de poder posibles, y el lugar que maneja Castagnola es clave para llevar adelante ese plan. Desde ese escritorio de director de la DGI, se maneja la recaudación tributaria, se conoce el movimiento de todos los contribuyentes del país, las operaciones fiscales de las personas físicas y jurídicas, y se llevan adelante los operativos de fiscalización.

  • Enfrentamiento

    Otro motivo que se suma es que Castagnola forma parte de la conducción de la AFIP que lideró Abad desde los primeros días de la gestión Duhalde. Abad se fue distanciado con el entonces titular de la Aduana Ricardo Echegaray y resultó más castigado, ya que Echegaray fue designado en la ONCCA a los pocos días, en plena crisis con el campo y para manejar subsidios por miles de millones. Castagnola quedó en su cargo protegido en parte por Alberto Fernández, que varias oportunidades defendió su continuidad argumentando los conocimientos técnicos que detenta. La salida del jefe de Gabinete lo dejó sin defensa.

    Hay quienes recuerdan, también en esta serie de versiones, que Castagnola en la DGI nunca consiguió ganarse la simpatía de los Kirchner. El ex presidente, fiel a su tradición, se disgustó porque ingresó al organismo durante el último gobierno militar -no importaba el insignificante cargo ejercido- y eventualmente por ser pariente cercano de Graciela Fernández Meijide. Ultimamente, Kirchner sospechaba también de Castagnola, por supuestos contactos telefónicos y personales con la oposición.

    Horacio Castagnola llegó a dirigir la DGI el 7 de marzo de 2002, un día después de la asunción de Alberto Abad. En ese momento se lo eligió por ser uno de los principales referentes de «La Casa», la manera que tienen los agentes de planta para llamar al organismo. Castagnola había ingresado en la DGI en 1980, inmediatamente pasó a planta permanente, y siempre tuvo cargos directivos dentro de la dirección. Sólo estuvo un tiempo fuera del primer piso del viejo edificio del Banco Hipotecario, desde donde se maneja el organismo recaudador desde comienzos de los 90. Fue cuando la DGI se transformó en AFIP a los pocos días de asumir Carlos Silvani como administrador. Este técnico del FMI que repatrió el ministro Roque Fernández eligió rodearse de viejos colaboradores de la histórica DGI de fines de los 70 que ya no estaban en la planta permanente. Castagnola volvió cerca de la dirección cuando Héctor Rodríguez asumió como administrador luego de la renuncia de Silvani, a comienzos del gobierno de Fernando de la Rúa. Continuó cerca de la conducción de la DGI cuando Armando Caro Figueroa condujo la AFIP y durante el interinato de Horacio Rodríguez Larreta antes de la crisis de 2001. Esta gestión del que ahora es jefe de Gabinete porteño fue breve (duró sólo unos tres meses), pero trajo una reforma fundamental para la AFIP: hizo que el Congreso aprobara la autonomía de su organismo. Abad fue un gestor, político, pero no un experto en impuestos y en el manejo de la AFIP, por lo que prefirió rodearse del personal de «La Casa». Castagnola le aseguraba conocimiento técnico en cuestiones impositivas y respeto dentro de los más de 20.000 funcionarios del organismo.

    La remoción del titular de la DGI le produce en realidad un problema al gobierno, ya que es personal de planta permanente, además de profesional, con lo que no puede ser despedido salvo cuestiones extremas, de fallas éticas o incumplimientos de los deberes públicos. Castagnola es licenciado en Administración, autor de varios libros técnicos («Tratado de tributación I y II» y «Política económica tributaria»), además de profesor titular en el posgrado de Impuestos de la Universidad de Buenos Aires.
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