7 de septiembre 2006 - 00:00

Repercusión general por la probable crisis energética

Roberto Lavagna lo dijo cuando habló hace diez días en el CICyP: «No es que habrá crisis energética. Ya estamos en crisis». Al anunciar el gobierno que habrá restricciones de luz en el verano y salir ayer en los diarios se desataron las versiones. Las más insistentes son que, en vísperas de un año electoral, el gobierno aplicará cortes barriales en la Capital Federal y Gran Buenos Aires según donde el padrón electoral marque menos habitantes o habitantes proclives a votar a Mauricio Macri o el centroderecha. Por eso ayer se escucharon comentarios irónicos como que «en Caballito o Flores no habrá problemas, ni en Lugano, porque hay mucha gente que vota. En Barrio Norte -en cambio- o tendrán que tener equipos electrógenos o aprender alpinismo si vivenen departamentos de pisos altos». Se calcula que no habrá carreras nocturnas ni fútbol de verano, que les cortarán el horario nocturno a los shopping, que habrá que comprar ventiladores porque consumen mucho los acondicionadores de aire, que faltará gasoil y decenas de comentarios más.

Héctor Méndez
Héctor Méndez
Empresarios industriales manifestaron ayer « preocupación» por problemas en el abastecimiento de energía y reclamaron «mayores inversiones» para poder cubrir el incremento en la demanda eléctrica.

Estas opiniones sucedieron a la Resolución 1.281 de la Secretaría de Energía conocida el martes que prioriza el suministro para hogares y pequeñas y medianas demandas, y obliga a los grandes usuarios a conseguir energía por fuera del sistema para cubrir el incremento de su demanda en 2006 y 2007.

Las señales de preocupación también alcanzaron al sector eléctrico, cuyos representantes coincidieron en que falta aclarar varios aspectos de la nueva normativa, aunque consideraron «positivo» que empiece un «sinceramiento sobre los precios y los límites del suministro».

La inquietud que equipara a industriales y productores eléctricos es cómo garantizará el gobierno que seguirá suministrando a grandes usuarios la misma cantidad de electricidad que en 2005, mientras el consumo residencial y de las pequeñas y medianas empresas muestran un crecimiento promedioanual de 7%. Según esas opiniones, esa tasa de incremento se explica tanto porque «la energía es actualmente un bien muy barato, debido a que las tarifas están congeladas desde la devaluación, y por la posibilidad del público de incorporar más cantidad de aparatos de aire acondicionado en hogares, comercios y oficinas».

Para industrias y empresarios de la energía tampoco está claro todavía cómo y quién pagará el costo de utilizar grupos de autogeneración que por lo general emplean combustible más caro y en mayor cantidad que las centrales térmicas más modernas.

El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez, reconoció que las empresas «están en guardia» ante posibles cortes de energía. Pero en opinión de ese empresario, el panorama energético del país no es crítico, y que sería así «si tuviéramos la certeza de que se paran las plantas».

  • Compromiso

    Explicó que la UIA firmó un compromiso con el gobierno nacional que «establece que hasta un determinado nivel de consumo, similar al de 2005, el suministro está garantizado, y de ahí en más las empresas deben tratar de incorporar al parque actual todos los generadores de energía que tengan».

    En declaraciones radiales, Méndez admitió que «los costos operativos son sin duda mayores que cuando se compra energía directo de la línea», pero afirmó que el gobierno los compensará.

    Añadió que la situación «es producto del enorme consumo doméstico que crece en forma casi exponencial», aunque también señaló que hay una cuestión de tarifas, que en la Argentina son menores que las del resto de los países de la región».

    En tanto, para el titular de la Asociación de Industriales de la Provincia de Buenos Aires (ADIBA), Juan Carlos Uboldi, el nuevo esquema de suministro implementado por el gobierno «es un paliativo de escasa relevancia a largo plazo», y afirmó que «hacen falta mayores inversiones en nuevas usinas».

    Según este dirigente, varias pymes del país «debieron restringir su capacidad productiva por temas relacionados con el abastecimiento de energía, gasoil o gas».

    «El nuevo esquema de abastecimiento de energía eléctrica dispuesto por el gobierno, que implica que los grandes usuarios que superen los consumos de 2005 deberán abastecer esa diferencia por sus propios medios, es un paliativo de escasa relevancia a largo plazo, una medida acotada y de coyuntura, aunque es bienvenido», indicó Uboldi.
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