6 de noviembre 2001 - 00:00

Rescatan los bonos locales con un crédito a tasa de hasta 7%

Una clara idea de la improvisación del "Nuevo Plan" lanzado por el gobierno la dan los cambios introducidos a último momento por Domingo Cavallo en la reestructuración de la deuda. Inicialmente sostuvo que los títulos públicos actualmente en circulación se iban a cambiar por nuevos bonos con tasas de hasta 7% anual. Ayer anunció que a cambio de los títulos públicos, en realidad tomará un préstamo (sin cotización en mercados) a esa tasa máxima de 7%. Se los llama préstamos garantizados por el respaldo de la recaudación impositiva que tienen para su pago. Apuntan a favorecer los balances de bancos: las entidades en lugar de tener contabilizado un bono a precio de mercado, es decir a 50% de su valor, tendrán un préstamo por 100% de la deuda. La operación se concretará en menos de 30 días. Para los ahorristas que tengan Letras del Tesoro no habrá ningún cambio ya que quedan exceptuadas de la transacción y su pago se hará tal como se había estipulado al momento de su lanzamiento. Pero hay otros cambios en la restructuración de la deuda que hoy anunciará Cavallo. El préstamo garantizado tendrá las mismas características que los bonos que se entreguen a cambio con una excepción: el plazo se extiende en 3 años. Esto significa que un bono del Tesoro que por ejemplo vencía en 2003, pasará a vencer en 2006. Se aplica a todos los bonos que hoy circulan en el mercado con vencimientos de capital totales o parciales hasta 2010. Aun teniendo déficit cero en 2002, algo que se duda bastante hoy, el gobierno tiene que hacer frente a amortizaciones de la deuda por u$s 9.500 millones el año próximo. Cavallo apunta a aliviar esa carga. Toda la operación será voluntaria, pero en realidad se presionará a AFJP, bancos y compañías de seguros para que ingresen en el mismo. Habrá un tramo internacional dentro de 4 meses cuando podría haber una garantía adicional de organismos internacionales.

Rescatan los bonos locales con un crédito a tasa de hasta 7%
El gobierno tomará préstamos que garantizará con la recaudación impositiva para canjearlo por los bonos correspondientes al tramo local, en una relación de uno a uno para el capital. Así lo anunció ayer a la noche el viceministro de Economía, Daniel Marx, que dio algunos detalles de lo que hoy se comunicará formalmente a las entidades.

La operación local involucra una suma cercana a los u$s 60.000 millones, similar a lo que comprende el tramo internacional. El ahorro en intereses que se busca obtener con toda la operación (tramo local e internacional) asciende a por lo menos u$s 4.000 millones.

Hoy a las 9 los tesoreros y gerentes generales de los bancos tendrán una reunión con Marx, en donde quedarán definidas las condiciones de la operación.

Los nuevos préstamos tendrán como máximo una tasa de 7% anual y reemplazarán a los títulos con cupones de intereses más altos. Pero, en realidad, lo que se hará es reducir en 30% la tasa de los cupones actualmente vigentes. Por ejemplo, si un bono actual paga 9% anual por corte de cupón, pasará a devengar 6% anual.

• Línea flotante

Cuando se reemplacen bonos que ya tienen cupones bajos (muchos de ellos menor a 7% anual) se ofrecería su reemplazo por una línea flotante a tasa LIBO más 3% anual, lo que implicaría un nivel de 5% anual para los niveles actuales.

Para los tenedores de títulos que ingresen en la operación habrá dos cambios fundamentales, además de las distintas condiciones que tendrá la tasa de interés. Por un lado, se pateará para adelante durante tres años el plazo del título que tienen actualmente en poder.

Por ejemplo, el préstamo que reemplace al Global 2008 tendrá vencimiento recién en el 2011, o sea tres años después. Además, habrá un período de gracia de tres años para el pago del capital. Para el período de pago de intereses se respetarán las condiciones actuales.

Por otra parte, se detalló la lista de títulos que no ingresan en la operación:

• Letras del Tesoro (LETES), debido a que quiere respetarse el compromiso con los pequeños ahorristas.

• Letras Externas de mayo del 2001.

• Bonos Brady Par y Discount.

• Certificado de Crédito Fiscal, Decreto 979/01.

• Bonos Global, cupón cero, garantizados por el Banco Mundial.

Fuera de estos papeles, la intención del gobierno es rescatar gran parte de los títulos que actualmente están en circulación y ofrecer a cambio préstamos que serían canjeados uno a uno. Obviamente, esta estructura no tendría cotización bursátil, con lo cual se estaría bajando drásticamente la oferta de bonos argentinos en el mercado.

La ofensiva de canjear los actuales bonos por préstamos garantizados plantea un escenario distinto para cada uno de los tres tramos en que puede separarse el canje local:

• Préstamos a las provincias:
Están en poder de los bancos. No habría ningún inconveniente para reemplazarlos por otros créditos bancarios como está exigiendo el gobierno. Obviamente, tendrán una duración mayor, período de gracia y una tasa de interés muy inferior a los actuales. En total, la deuda provincial entre créditos bancarios y títulos asciende a u$s 22.400 millones.

• Cartera de las AFJP:
Los fondos de pensión fueron autorizados a incorporar «bonos o préstamos garantizados» por el equivalente a 100% de la cartera. De esta forma, no tendrían restricciones para desprenderse de toda su tenencia de bonos, cuyo valor nominal asciende a los u$s 21.000 millones. Como no tienen compromisos abultados de corto plazo, las AFJP no tendrían inconvenientes para inmovilizar un porcentaje sustancial de su cartera en préstamos.

• Cartera de los bancos:
Son las que más objeciones ponen para participar en el canje. La principal objeción es que deberían pasar su cartera de títulos de corto y mediano plazo a un préstamo de largo plazo con período de gracia de capital. Esto significaría inmovilizar peligrosamente la cartera, con el peligro de no tener recursos para hacer frente a necesidades de corto plazo, por ejemplo una salida de depósitos. En total, los títulos en cartera de bancos ascienden a u$s 13.800 millones.

Además, existe una cláusula contractual que tienen los bonos Global argentinos que no permiten su reemplazo por otro título con cotización bursátil. Se trata de la condición de «negative pledge», por la cual los inversores pueden oponerse a que el título sea reemplazado por otro papel que tenga mejores garantías.

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